viernes, 11 de mayo de 2012

Bloqueada

No sé si sólo me ha pasado a mi, o si a otras madres les ha ocurrido. Me he dado cuenta que desde que nació la niña, estoy bloqueada. Es cierto, que cada día un poco mejor, pero hasta hace un par de semanas tenía un bloqueo general, que no me dejaba actuar con naturalidad. A día de hoy aún me siguen costando las cosas.

Voy a explicar esta circunstancia por si alguna madre se siente identificada. Cuando salí del hospital, me quedé como en blanco, no sabía cómo hacer las cosas y encima, las hormonas atacaban de nuevo. Llorando por las esquinas, de pena, de rabia, de ansiedad, de inseguridad. Mis pensamientos eran muy muy negativos. Por ejemplo algo que me atormentaba y me atormenta es pensar que no soy una buena madre.

Si hace frio pienso: ¿Será suficiente la manta, la sábana y su ropita?
Si tiene fiebre: no la he abrigado suficiente
Si se enfada: No he estado demasiado atenta a Lola

Es que desgraciadamente las inseguridades de toda mi vida, aparecieron cuando nació Lola. Además a veces, la gente que te rodea, suele dar consejos o críticas, que empeoran la situación. Creo que no lo hacen con mala intención, pero en vez de ayudar a aprender cómo ser una madre, lo que hacen es desaprender lo poco que has hecho bien.

Cuando consigo que la niña se ría, que duerma, cuando está cansada y que esté tranquila cuando lo necesita, me siento bien, satisfecha, con mis progresos. Sin embargo, si algo se descontrola, y ella se pone a llorar, me asaltan esas dudas de las que hablo.

Una cosa que oí a un psicólogo de una clase de post-parto fue que uno debe a veces invertarse ser madre, que no hay una sola manera de serlo. Y un amigo, me dijo que Lola me enseñaría a ser madre.

Esto está siendo difícil, me río yo de la carrera universitaria y de los trabajos profesionales que he desempeñado.

Otra situación que me pone de lo más tensa y eso reconozco que debería hacer un esfuerzo mayor, es la de cuando salgo a la calle con Lola y con su padre, y me pilla en medio, la hora de la comida de la niña, me fastidia tener que sacarme la teta en la calle. Me da vergüenza, lo paso mal y Lola encima lo nota, porque ella tampoco está a gusto.

Para terminar diré que cada día lo hago un poco mejor, que mi marido me ayuda, me apoya y yo saco fuerzas de donde sea. Lola con sus sonrisas, carcajadas y sus miradas, también me ayuda. Así que seguiremos luchando para que cada día sea mejor que el anterior.




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