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viernes, 21 de agosto de 2015

Una piscina en la montaña para disfrutar en familia

Este verano, hemos estado en Guadarrama, y decidimos por cambiar de rutinas, visitar otros lugares. Nos enteramos de que hay unas piscinas en Cercedilla, que están en la montaña, y nos apetecía conocerlas. 
Recomiendo las piscinas de las Berceas  que se encuentran muy cerquita de las famosas Dehesas y que comparte un poco de espacio con un parque de pinos que se llama Aventura Amazonia. 

Las piscinas, tienen servicios, vestuarios y además merenderos y un chiringuito, con lo cual se puede pasar allí todo el día. Las piscinas están frías, pero me las imaginaba mucho peor, porque acostumbrada a la piscina de Guadarrama, la temperatura del agua no estaba tan fría, supuestamente a 26º. 
Os recomiendo que si vais, lo hagáis entre semana, porque el fin de semana está hasta arriba. Nosotros fuimos un martes y había bastante gente, pero se podía estar.

El paisaje que rodea a las piscinas es realmente espectacular, con los pinos de Valsaían y una serie de vegetación típica de esta zona. Las vistas son increíbles y hace que este lugar sea especial. Lola se lo pasó en grande este día, quizás por el espacio o por hacer un plan diferente.

El precio de las piscinas entre semana es de 5,50€ y los fines de semana 6,50€, los niños hasta los 4 años no pagan.

piscina de las berceas en cercedilla

piscinas las berceas en cercedilla

Nos bañamos por la mañana un rato antes de comer, y después hicimos un picnic en el merendero e intentamos echarnos la siesta, pero fue imposible. Lola estaba activada y mira que lo intentamos.

El día que fuimos nosotros después de comer hacia las 15:30 horas, avisaron por megafonía sobre unos talleres de reptiles y más tarde anunciaron uno de insectos. Lola se apuntó a los dos talleres y debo decir que me parecieron muy interesantes y a pesar de que tiene sólo 3 años, los educadores de las actividades, conocían perfectamente como llegar a los niños, que a veces pasa, que los talleres son interesantes pero no saben cómo tratar a los niños.




Lola aprendió un montón con los talleres, aprendió cosas como que las ramas de los pinos en la sierra de Guadarrama crecen hacia un lado debido al viento o como que los frutos de los rosales se llaman tapaculos porque si los comes no puedes hacer caca. Además aprendió la diferencia entre sapos y ranas, así como que los insectos tienen 6 patas. 
Estos talleres forman parte de Cercecilla Investiga con la colaboración del Ayuntamiento de Cercedilla y del Museo de Ciencias Naturales. Estos talleres son totalmente gratuitos, y constan de una sesión teórica, super amena y una parte técnica de realizar una actividad más creativa. Los talleres se realizan de 10:30 a 19:00 horas de lunes a viernes y de verdad merecen mucho la pena.

Después de los talleres, nos volvimos  a bañar, aunque el tiempo se estropeó pero no podíamos perder la oportunidad de volver a tocar el agua de la piscina.



¿Qué os parece? ¿os animáis a ir a las piscinas de Cercedilla? Yo os lo recomiendo totalmente.


lunes, 1 de diciembre de 2014

Aprender a coser, mi nueva afición

No sé si os ha pasado a vosotros y vosotras, pero a raiz de tener a Lola mi interés por las cosas hechas a mano se ha ido incrementando. Supongo que además se despierta algo de creatividad en nuestro interior, es lo que tiene tener hijos y buscar cosas que hacer con ellos para que aprendan, jueguen y se lo pasen bien.

No es mi estilo decir nada malo de una tienda. Pero creo que es importante hablarlo para que el que se lo plantee no vuelva a cometer el mismo error.
El año pasado me hablaron de una tienda de costura llamada Teté, café costura. Una tienda donde ofrecen cursos de costura y otro tipo de labores en un espacio en el barrio de las Letras. Me apunté porque me pillaba relativamente próximo a mi casa, era económico y tenía muy buena pinta. Pero mi experiencia fue nefasta. No aprendí, es más lo pasé regular, Teté, no me hacía sentir cómoda, parecía como que la incomodaba que le preguntara las cosas, daba por hecho otras y me fui del curso de iniciación con una sensación de que no me gustaba la costura y que no me apetecía seguir insistiendo en este tema. ¡Qué pena!

Pasó el tiempo, y claro las mamás a las que sigo en sus blogs, algunas son muy artistas de la costura, como Begobolas. Y además hablar con ella siempre es sentirse a gusto y siempre llena de inspiración. También la necesidad de aprender a coser bajos, para evitar pedírselo a mi madre o pagar una pasta. 

El tema es que Bego, me comentó que había una tienda cerca de nuestra casa, Sweet Sixteen Craft Store, al que iba a ir a un curso avanzado de costura y que ya me contaría.Y su experiencia en el curso le gustó. Y además me dijo que para octubre habían propuesto un sorteo de una plaza de costura de iniciación todos los viernes. Así que me apunté al sorteo y ¿sabéis lo que pasó? QUE ME TOCÓ.

No podéis imaginaros la ilusión que me hizo, organicé a mi marido y a mis padres para que durante los 5 viernes del curso, pudiera dejar a Lola con ellos para yo poder hacerlo.

Así que durante esos viernes, aprendí mucho, mucho mucho. Se me ha ido quitando el miedo que me infundó la anterior experiencia. La profesora de costura, Paloma, es una buena profesora de costura. Se sienta a mi lado, me habla con paciencia y me repite todo hasta que lo entiendo. Además es capaz de hacer un seguimiento de cada alumna, sea cual sea el nivel.
Las clases de costura me hacen sentirme a gusto, satisfecha por cada cosa conseguida. Además es un ratito para mi. El resto de alumnas hacen sus proyectos y también inspiran nuevos trabajos de costura. Hay un buen rollo en el ambiente que se agradece. 



Este fue el monedero con forro blandito que he ido haciendo poco a poco.

Llegó mi cumpleaños y mi marido me dijo que me compraba una máquina de costura y en el DIY me la regaló. 

En Octubre se acabó el curso y a pesar de no tener mucha pasta, decidí seguir el curso de manera quincenal. Así que ahora en Diciembre vuelvo a empezar, deseando ver lo que hacen otras, tener mi ratito de costura y con ganas de aprender mucho.

La tienda de Sweet Sixteen Craft Store de Fuentarrabia número 3, es una tienda preciosa, llena de detalles y hacen que no te quieras ir nunca. Además de los cursos de costura, también hay de punto, ganchillo impartidos por Cecilia. Y además los sábado hacen monográficos muy interesantes.




Si queréis aprender a hacer algún tipo de labor o un taller de este estilo, os aconsejo que vayáis a alguno, donde os hagan sentir bien, a gusto, tengan paciencia y desde luego aprendas, sino no merece la pena. Un buen profesor tiene que trasmitirte buen rollo, sino es contraproducente.

¿vosotros también habéis sentido esa necesidad de hacer labores, costura, ganchillo, punto, etc?




jueves, 11 de julio de 2013

Respetar los tiempos y la experiencia de los niños

Voy a aprovechar una experiencia para contar nuestro caso en particular. 
Ya sabemos cómo es Lola, en la escuela nos ha ido contando cómo se relaciona Lola y nosotros lo vemos cada día, en el parque y en cualquier cosa a la que asistimos con ella.

El otro día estuvimos en un taller de Crecer Juntos con Arte, que se celebró en el Retiro. Siempre he tenido ganas de que Lola asistiera a algún taller de este proyecto porque me parecía muy interesante. También me gusta ver que Lola se lo pasa bien y como al consultar qué tipo de actividades se hacían en este taller, era básicamente la de tocar, experimentar y guarrear, pues me pareció una buena oportunidad.
Lo que me doy cuenta es que a veces, quiero que Lola haga estas actividades y creo que en ocasiones es que a mi me gustaría volver a ser niña y hacerlas a mi. Pero dejando esto de lado, os cuento un poco.

En la actividad no empezamos con buen pie, la persona que dirige este taller, comenzó explicando que el aparato de música, no lo podían tocar los niños, que eso era suyo y no se podía tocar. Lo repitió varias veces y creo que Lola se asustó y se echó a llorar. Creo que además nosotros estabamos situados muy cerca de la monitora, y al haber bastantes niños, estábamos muy pegados entre niños y padres. Lola suele necesitar su espacio, para moverse y sentirse a gusto. Así lo hemos captado cuando vamos al parque, que prefiere estar tranquila, aunque ella a veces elija estar con algunos niños.

La actividad empezó con una canción, muy fácil dando palmas. Y luego esa canción iba acompañado de un pompero eléctrico, que la monitora dirigía. Lola volvió a llorar, y en este caso, vuelvo a confirmar que fue porque las pompas, que había muchas, fueron muy cerca de ella, y todo porque su padre la llevaba encima y dio la casualidad de que las pompas le cayeron encima.

A continuación jugaron con unas bandejas de plástico, llenas de pan rallado y conchas y con unos vasos, los niños iban metiendo las conchas, el pan rallado o lo que les apeteciera. Aquí Lola se sintió tranquila, y en su salsa. Ella iba a su ritmo, tocando las conchas, el pan rallado, los vasos, etc.

aprendiendo-asermadre_respetar los tiempos y la experiencia de los niños

A continuación la actividad cambiaba un poco, el que quisiera podía quedarse con el pan rallado y el que no podía jugar con unas piscinas hinchables de agua. Lola miraba con disimulo el agua, pero al ver a todos los niños, no parecía que se animara. Finalmente, hizo dos intentos de acercarse, pero al tocar el agua con sus pies y que algún niño la mojó, volvió a llorar.

aprendiendo-asermadre_respetar los tiempos y la experiencia de los niños 1

Realmente yo tenía muchas ganas de que Lola disfrutara en esta actividad, creo que parte del tiempo sí lo hizo, pero en realidad volvimos a confirmar lo que ya sabíamos de ella.
Lola tiene muy claro lo que quiere y lo que no:
  • No le gustan que le dirijan en las actividades
  • No le gusta que la atosiguen, es decir, necesita su tiempo, para hacer las actividades, para experimentar y para jugar. (en el parque aunque yo le diga que juegue con sus cubos y rastrillos, si no quiere no lo hace porque se lo diga nadie)
  • No le gusta mucho estar cerca de la gente, ella cuando quiere se acerca. (no quiero decir con esto que sea una arisca, que además es bastante mimosa)
Espero que este post os ayude a reflexionar, sobre eso de presionar a los niños. A veces se les ofrece una actividad y no les apetece, pues en mi opinión hay que respetarlo.

Por cierto, recomiendo esta actividad, nosotros quizás volvamos a repetir más adelante.