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El otro día escuchando una canción infantil
para Lola, recordé que mis padres tuvieron un tocadiscos. Encima de él siempre había una funda de color rojo, nunca se me olvidará. Me gustaba
porque la música se escuchaba muy bien, según me sentía más contenta o más
triste me ponía un disco u otro. Siempre me parecía como si los músicos
salieran del disco y tocaran en directo, delante de mí. El otro día le pregunté
a mi padre, dónde estaba el tocadiscos, no recordaba si lo habían tirado o lo
habían olvidado en algún rincón de su casa. Así que al preguntárselo, me
dijeron que estaba en el pueblo. Así que
hace un par de fines de semana, fui allí. Estaba sobre una pieza de cemento, cerca de la entrada. Por fin
pude volver a escuchar la música como antes. Lola se quedó embobada escuchando la
música y yo recordé.