Mostrando entradas con la etiqueta hijos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hijos. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de junio de 2014

Entender las señales de Lola

Como ya he comentado en varias ocasiones, la escuela infantil de mi hija está en peligro, aunque ahora se ha paralizado el proceso y del que no veo que sea interesante comentarlo porque este no es el tema. Durante este proceso donde los padres y madres de la escuela de Lola, hemos estado luchando. Para ello todas las semanas teníamos reuniones asamblearias. Al principio le pedía a mi madre que se quedara con ella, pero llegó un momento que mis padres nos podían y decidí que Lola podría acompañarme a esas reuniones. Estas asambleas eran después de recoger a los niños, hacia las 16:00 de la tarde y terminaban dos horas más tarde. Yo trataba de entretener a Lola llevándole pinturas y hojas, para pintar, porque además en el mes de febrero celebrábamos las asambleas en el interior de la escuela. Cuando empezó el buen tiempo podíamos salir al jardín y allí más o menos los niños se entretenían.
Pero de repente, observé que Lola estaba muy rabiosa, se pasaba la semana muy enfadada, con rabietas por todo. Yo tampoco le dí importancia, pensé que simplemente era una época, como tantas otras que hemos pasado. 
Así que así fueron pasando los meses, hasta que en mayo, en una de las asambleas, Lola ya estaba muy descontrolada. Se peleaba con todos los niños y niñas. Lola protestaba porque la tocaran un pelo, o simplemente la rozaran. Se dedicó en una asamblea a pegar a los niños, incluso me llamó la atención que una bebé de menos de un año que estaba en el suelo, fue a tirarla del pelo. Mordió a otros niños e incluso empujaba a otros. Así que esta fue la gota que colmó el vaso, dejé la asamblea a medias y me llevé a Lola a casa. Por mi parte muy enfadada. Estaba disgustada porque había ocasionado muchos problemas, porque yo me había sentido mal porque pegara a otros, incluso a bebés.

Llegué a casa, y la regañé incluso diciéndole que su comportamiento no me había gustado nada.
Pero....

Empecé a recapacitar, a pensar lo que había ocurrido y realmente me di cuenta que Lola, sólo me estaba diciendo a través de sus actos una cosa:

ESTOY HASTA LAS NARICES DE VUESTRAS REUNIONES

Me puse a pensar en que Lola realmente no quería estar allí, a pesar de tener el espacio para correr del jardín, lo que quería era estar conmigo, con su madre. Si resulta que Lola está desde las 9:00 hasta las 16:00 en la escuela, ¿no es ya demasiado tiempo alejada de su madre y de su padre como para aguantar más reuniones?

Pues eso, que Lola con palabras quizás no es capaz de expresar que no quiere estar ahí, tampoco yo se lo pregunté, pero desde luego con su comportamiento ya entendí esa época de rabia, su malestar por estar allí, el pegar a otros niños y niñas, etc.



De hecho os puedo contar, que cada vez que ve un grupo de padres y madres reunidos, resulta que huye. Así que esa fue la última asamblea que fui, empecé a pensar en Lola, en que es lo que ella quiere y necesita. Y la prueba está, en que llevamos unas semanas buenísimas, de risas, caricias, de pasarlo bien y estar las dos más contentas que unas castañuelas. Así que sintiéndolo mucho, la lucha por la escuela de mi hija es por ella y por el resto de los niños, pero qué sentido tiene si mi hija me reclama y no la escucho. Así que la lucha sigue, las asambleas y acciones también y yo ya no participo como antes. Lo primero es Lola.

¿Alguna vez os fijasteis que vuestros hijos estaban teniendo épocas muy malas, de rabia? Pues quizás es que no estén a gusto con alguna cosa.


lunes, 14 de octubre de 2013

Confiar más en nuestros hijos

¿No os ha pasado que a veces no hacemos ciertos planes porque pensamos de antemano, con nuestra bola del futuro, que nuestro hijo o hija, no va a portarse bien?

Esto que planteo, me pasa a mi y lo veo alrededor, que directamente no quiero complicarme la existencia asistiendo a algunos lugares o celebraciones para evitar pasar un mal rato. Pero hay a veces que esto no es posible y los compromisos "obligatorios" no nos los podemos saltar.

A mediados de septiembre se casó mi cuñada, la hermana de mi marido, y ¿Cómo no íbamos a ir a su boda?. Bueno no quiero ni pensar la que se hubiera líado, sino no hubiéramos ido. 
Unos días antes de la boda, yo ya estaba nerviosa, pensando en qué podía pasar o no, cómo hacer las cosas para que Lola lo tuviera fácil y no liara nada, como ya he comentado antes, con mi bola de cristal.

El caso es que llegó el gran día, Lola, durmió una buena siesta y la vestimos y llevamos a la iglesia. Debo decir, para no obviar ningún detalle, que mis padres también estaban invitados, por lo que eso también me ayudaba a tranquilizarme. Cuando está mi madre, siempre puedo contar con ella, para que cuide de Lola.
El caso es que entramos en la iglesia, y Lola se pasó toda la misa, saltando el reclinatorio, hasta que descubrió que la iglesia estaba compuesta por unas naves largas, por donde podía correr. Así que su padre y yo corrimos detrás de ella pero ni lloró, ni gritó, ni nada que llamara la atención. En realidad creo que llamaba más la atención el hecho de que unos adultos corrieran detrás de un mico en los pasillos de la iglesia.

Después de esto, nos fuimos al banquete y antes de entrar en la cena, durante el cóctel, anduvo entre los invitados y lo único así más escandaloso es que cuando nos acercábamos a la novia, decía que no con la cabeza y se echaba a llorar. Creo que no le gustaba nada el vestido largo y blanco. ¡Curioso! eh?

En la cena, le dimos su puré, bueno más bien ella se lo comió solita, por supuesto con un mega babero acompañado de una super servilleta y después se bebió su biberón. Ahí fue cuando empezó a protestar más por el cansancio. Le pusimos su mantita en el cochecito y se quedó frita.

Yo no lo podía ni creer, mi bola mágica me había hecho suponer, que se pasaría de rosca, que no dormiría y que le daría un ataque de gritos. Pero qué va!!!

Así que esto me llevó a reflexionar y pensar que no tiene por qué pasar nada, que en el caso de Lola se adaptó muy bien y que por ello hay que confiar más en ella. Que esto no quiere decir que para el próximo evento o celebración ocurra algo, pero lo primero hay que confiar en ellos.




viernes, 17 de mayo de 2013

¿segundo hijo?

Pues no, no estoy embarazada, por si existe algun tipo de confusión. La verdad es que las que sois madres de dos, os admiro, pero las que tienen más de dos, ya sois mis heroínas. Y es que a mi alrededor las parejas amigas, nos comentan que o están esperando el segundo o lo "están intentando".

Nosotros siempre nos planteamos tener dos hijos, pero al nacer Lola, esa idea se nos fue quitando. Y es que como ya sabéis los comienzos fueron difíciles y además estos comienzos se alargaron muchos meses, por lo que me veo que desde hace poco he sido capaz de disfrutar de ser madre y de mi hija. Sí, lo reconozco, y lo confieso, me ha costado mucho reconciliarme con mi hija, y conmigo misma. Ahora disfruto de ella, me encanta verla sonreír y disfrutar de sus abrazos y de sus juegos en el parque. Me siento contenta de tenerla entre nosotros, aunque sigo echando de menos, mi independencia anterior.

Hablando con mi marido, tenemos días en los que pensamos que vale que adelante con ese segundo hijo, y esos días coinciden cuando Lola está tranquila, alegre, duerme bien, etc. Sin embargo, hay otros días en los que no queremos tener un segundo hijo, porque esos días Lola ha tenido un mal día, ha estado revoltosa o ha dormido fatal y no hemos pegado ojo.

No sólo sus estados de ánimo, influyen en esas ideas contradictorias del quiero o no quiero, sino también en mi caso particular, me pesan otras muchas cosas:
  • El tema profesional, ahora tengo trabajo, pero hace un mes, tuve un descenso considerable de él y me da mucho miedo no tener recursos económicos, en el caso de tener ese segundo hijo.
  • Tema casa: mi casa es pequeña tiene dos habitaciones y si tuviéramos un nene, en principio cuando fueran pequeños, podrían compartir el mismo espacio, pero más mayores me parece un poco difícil.
  • El tiempo. Si ahora con Lola, tenemos el tiempo justo, de estar con ella y disfrutarla, los trabajos, la dichosa inexistencia de la conciliación familiar y laboral, si tuviéramos un segundo hijo, ¿cómo lo haríamos? La organización se complicaría, al final por lo que veo en los blogs de otras madres, o hablando con amigas, el padre se dedica al mayor mientras la madre se dedica al más pequeño, hasta que sea más autónomo.
  • El cansancio: llevamos una temporada de no dormir mucho, acumulado con un poco de estrés profesional, muchas horas de parque y si tuviéramos un segundo hijo, se incrementaría dicho cansancio.

Así que me encuentro entre un mar de ambigüedades  un quiero y no quiero, así como un puedo y no puedo. Esta decisión es complicada. ¿sabéis de lo que hablo?