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jueves, 9 de mayo de 2013

Pon un sonrisa de niño en tu vida

El domingo, tuve una pequeña discusión con mi marido, en la calle, cuando ya saliamos para coger el autobús. De repente, Lola, empezó a bailar, a mover su cabeza de un lado a otro, a levantar los brazos y mover sus manitas tipo jota o tipo sevillana, según se mire y entonces, mi marido y yo nos abrazamos y dejamos de discutir.

No sé si es que antes no lo veía o no me fijaba, pero Lola es una sonrisa andante y allá donde vamos consigue trasmitir su alegría.

Y es que si os fijáis por la calle, la gente va mirando el suelo, triste, pesarosos, pues Lola consigue que incluso el más serio saque una sonrisa. Lola saluda a todo el mundo por la calle, a los que van en las motos, a los peatones, a la gente mayor, a otras madres, a la gente serie, a la gente sonriente y Lola lo consigue. Consigue que el más serio de todos, sonría y la salude.
Me encanta ir con ella por la calle, porque es como si a su alrededor todo se volviera de colorines,la gente dejara de ser gris y yo también.

También los hijos, como en mi caso, Lola me ha dado muchos quebraderos de cabeza, más que nada preocupaciones, como cuando se pone malita o como cuando llega la hora de la comida y no prueba bocado o cuando se enfada porque quiere algo que no puede tener. Pero esos momentos son contrarrestrados con los que ella sonrie y se siente contenta y me lo trasmite.


Fijaros en las sonrisas de vuestros hijos, o si los que me estáis leyendo y no tenéis hijos, iros a un parque y saldréis contentos, las sonrisas de los niños son bálsamicas, reparadoras y energizantes, así que no debéis perder la oportunidad de disfrutarlas.




lunes, 26 de noviembre de 2012

Fin de Semana Guay

Escribo este post el domingo aunque hasta mañana no lo publicaré. Estoy super contenta. Ha sido un fin de semana genial.
El viernes al recoger a Lola de la guardería, ella se portó fenomenal, a pesar de tener que hacer mogollón de recados. Llegué a casa, le dí su merienda y nos pusimos las dos a jugar en el suelo. Ya tengo asumido que me toca tirarme en el suelo para que ella esté contenta. Así que al rato, Lola empezó a mostrar señales de sueño, así que respirando profundamente y cogiéndola, la dejé en la cuna, rezando. (rezando porque como ya comenté en otro post, últimamente lo de dormirla se está convirtiendo en un suplicio). Al dejarla en la cuna, abrazó la mantita y se quedó frita. Así que pude aprovechar la tarde para hacer cosas.
Ayer sábado, ser_padre y yo teníamos mucho trabajo y una reunión por la tarde, así que dejamos a Lola en casa de los abuelos cebolleta y nos fuimos a la ofi a trabajar. Lola se quedó contenta, así que me quedé tranquila y debo reconocer, que durante esa mañana y el rato de la reunión no pensé en ella. (¿será pensamiento de #malamadre?) 
A las 19:00 llegamos a casa y los abuelitos nos la trajeron. Lola vino muy contenta y estuvo un rato en el suelo haciendo sus gracias y sus avances, hasta la hora del baño.
Bueno el caso es que la bañamos y como siempre protesta, cuando la ponemos el pijama, traté de tomármelo con calma. 
Después de su baño, de ponerla el pijama y luego darle el biberón, se quedó dormidita. Eso debió ser las 20:30 horas y esta mañana se ha despertado a las 8 de la mañana. 
Se ha despertado requete contenta, haciendo un monologo de vete tu a saber, pero de vez en cuando se reía solita. Al cogerla y sacarla de la cuna, ha sonreido y me ha abrazado.
Después de darle su desayuno, ha jugado un rato en el suelo y hacia las 10:00 de la mañana otra vez, esos signos de sueño claros. Así que la he llevado a su cuna y otra vez se ha quedado frita sin rechistar.
Vamos que no me he puesto a dar palmas con las orejas de puro milagro. Luego se ha despertado para su hora de la comida y después nos la hemos llevado a la compra y se ha portado fenomenal. Después se ha echado un siestorro...
Después de su merienda, ha estado jugando con su padre, por aquí por el suelo. Me ha hecho una gracia, porque ser_padre se arrastraba como un niño para atraer la atención de Lola y ésta le seguía a cuatro patas por toda la casa. Hacia las 20:00 hemos empezado baño y cena después. Lola se ha quedado fritilla pronto y la hemos dejado en su habitación. Al rato para comprobar que estaba bien, hemos ido a verla y estaba acurrucada en el otro extremo del cabecero de la cuna, apoyada junto a uno de los protectores y hecha una ovillito. Mi marido me ha dado una abrazo y me ha dicho: "¡qué bien lo hemos hecho!
Este fin de semana no ha tenido nada de particular, sólo risas, gateos y juegos con Lola, pero ha sido un fin de semana de lo más Guay, tranquilos y disfrutando de nuestra hija.


Estoy muy contenta y me gustaría compartir con vosotros este momento.