domingo, 20 de marzo de 2016

Mi parto con pelos y señales

Finalmente el día 7 de marzo, rompí aguas. Me había levantado a hacer pis y comer un yogur y según me metía en la cama, noté como un blup y salté corriendo. Efectivamente había roto la bolsa. Pero al ver el líquido, estaba manchado de marrón. Por ello me alarmé y le dije a mi marido que teníamos que ir urgentemente. Además tenía dolores en la parte baja del vientre muy extraños, no eran contracciones. Intenté ducharme para limpiarme pero dio igual porque seguía saliendo líquido. 

Mi marido cogió a Lolita, las maletas, los abrigos y salimos zumbando. Había llamado a mis padres para que nos esperaran en la acera por donde nos venía mejor. 
Vivimos un momento que nunca olvidaremos: mis padres habían bajado a recoger a Lola, en pijama, con sus chanclas de casa y con sus abrigos. Mi madre con un abrigo de pelos blancos de toda la vida. Ni me dio tiempo a reírme mucho, pero esta escena nunca la olvidaré.

Llegamos al hospital y me exploraron, me  monitorizaron también. Una de las matronas le decía a alguien por teléfono que por favor me vinieran a recoger porque tenía la gráfica del monitor mal. Al escuchar eso me empecé a agobiar. Pero yo no podía hacer nada.
Un celador de lo más amable, me llevó a la sala de expectantes, donde me colocaron un monitor interno para tener más control sobre las constantes del bebé. 
Estaba dilatada en 4 cm ya. 
Cuando el paritorio 5 se quedó libre, me llevaron. La matrona que me correspondía en aquel momento, una tal Maria, era nueva y un poco seca. Me volvieron a explorar estaba de 5 cm y el bebé muy arriba. 
Me preguntó por la epidural, si me la quería poner. Le dije que no sabía, que no quería, pero me asustaba que si el parto desembocaba en instrumental (como el de Lola) o en cesárea no iban a tener tiempo de reaccionar. Además mis contracciones eran bastante fuertes, aunque irregulares. Respiré como me habían enseñado en los cursos de preparación. Respiraba y lo soportaba, pero había a veces que las contracciones eran tan fuertes que parecía que mi cuerpo de abría en dos. El dolor bajaba por el útero hasta la pelvis y se metía por las lumbares. Una de las contracciones me dolió tanto que se me saltaron las lágrimas. Cuando paraban,.era pura alegría de no sentir esos calambres en mi cuerpo.
Durante todo este proceso mi marido me acariciaba, me decía lo guapa que estaba y lo valiente que era.

Entre tanto la matrona, me preguntaba por la epidural y accedí a ponérmela. Mi intención era no hacerlo. Creo que por sentirme aún más valiente, más poderosa y más fuerte al ser capaz de controlar los dolores sin necesidad de ninguna analgesia. Hubiera sido digno de contarlo a mis hijos y mis nietos, pero decidí que prefería no ser tan valiente y ser más precavida por si desembocaba en algo difícil y debo reconocer que no quería sentir ese dolor que me partía en dos.

Me pusieron la epidural justo en una contracción y me acordé de mi amiga Ana, que decía que si éramos capaces de aguantar una contracción sin movernos, seríamos capaces de aguantar un parto sin epidural. ¿Lo habíais pensado alguna vez?

Después de un rato la matrona se despidió por el cambio de turno y de repente, apareció mi ángel de la guarda. Cecilia, la matrona que atendió el parto de Lola. No sabéis qué alegría. Sentir que ella me iba a acompañar en este parto, que fue tan cariñosa en los momentos del fórceps de Lola, mientras las ginecóloga actuaban sin apenas hablar, ella me cogía de la mano para acompañarme. 
Así que mi marido y yo pensamos que eso era una señal. Su compañera Mamen, enfermera que acompañaría mi parto junto Ceci, también una persona sonriente, dulce y profesional a la que también debo agradecer su sonrisa y sus consejos.
Me exploraron y ya estaba casi dilatada totalmente pero el bebé estaba muy arriba. 
La epidural me bloqueó una pierna y no podía moverla. Además de que me hice pis encima sin notarlo. Me colocaron en posición para empujar para que el bebé bajara un poco y me hice caca encima. Vamos que un cuadro. 
Os cuento esto porque creo que hay que conocer que esto puede pasar, pero que no pasa nada, que las matronas y auxilares estén bastante acostumbrados.

A pesar de la epidural, notaba las contracciones, no dolorosas, pero sí como si me presionaran la barriga y entonces empecé a empujar con las indicaciones de la matrona. De repente, le indicaron a mi marido si quería ver cómo salía, así que accedió y también nos trajeron un espejo donde pude ver la coronilla de Juan saliendo y de repente su cabeza bajó. Se me saltaron las lágrimas de emoción. Dejé de empujar y de repente estaba allí, encima de mi, tan bonito, con los ojos tan abiertos. Hicimos el piel con piel, durante un rato. Le miraba, le sentía, le tocaba y me emocionaba. Estaba muy contenta de que todo hubiera ido muy bien, tan bien acompañada, tan bien asesorada, tan feliz.

La enfermera me dio los puntos, parece que fueron 4, por un desgarro. Y el bebé Juan seguía tan despierto, encima de mi cuerpo. Intentamos que se enganchara, pero las matronas y personal sanitario dijeron que necesitaban el paritario y me colocaron al bebé encima de mi, en la camilla, para que siguiéramos en contacto.


Este fue mi parto, tan bonito, sin dolor, ojalá hubiera podido ser de otra manera, pero el miedo a mi propio dolor, el que pudiera llegar a ser una cesárea, por los comentarios de algunas personas, desembocó en que tomara la decisión de ponerme la epidural. 
Mi marido me preguntaba por qué no me quería poner la epidural, y creo que era para ser más consciente de mi cuerpo, de mi capacidad de experimentar ese dolor y poder decir, lo he hecho. 



miércoles, 2 de marzo de 2016

Tres cumpleaños con Lola

Antes de que me ponga de parto, quería contar en el blog, que este año, nos hemos liado la manta a la cabeza y hemos celebrado con Lola su cumple en tres ocasiones.
Ella cumple los años el día 9 de febrero, así que el fin de semana anterior, lo celebramos con los amigos que ella pensó que fueran. el día 10 lo celebramos en el cole y el día 21 con la familia.

Nunca lo habíamos celebrado tanto, pero quisimos que este año fuera más especial. Porque al nacer su hermano muy próximo a su cumpleaños, pensamos que ya que se iban a producir cambios que ya conté en el anterior post y queríamos que Lola viviera estos momentos de una manera especial.
Las semanas antes del cumple de Lola, ella estaba super nerviosa y cuando se enfadaba y derivaba en una rabieta su justificación era que es que estaba nerviosa. 

Para nosotros también ha sido bastante trajín y agotador, pero finalmente hemos podido celebrar su cumpleaños. Os cuento cada uno de ellos.


  • Cumpleaños con sus amigos
Para celebrar el cumpleaños de Lola con sus amigos pensamos en Planeta Invisible, un espacio para niños y familias. Lo elegimos porque nos parece un espacio bonito y respetuoso con los niños.
Elegimos una opción de merienda con monitor que les propusiera actividades. Lola se lo pasó genial, porque estuvo con amigas del cole, con amigas de su antigua escuela infantil, con su prima y con una amiga de las vacaciones. Ella disfrutó, lo sé, tenía una gran sonrisa.
Como crítica debo decir, que nos decepcionó un poco la organización de la fiesta. El monitor no hacía más que dirigirles e incluso les decía cuando tenían que merendar y lo que tenían que merendar. Eso no me gustó nada. Ya hablé con la gerente de este lugar y creo que nosotros nos equivocamos al no comunicarles lo que nos hubiera gustado. Dimos por hecho que como el espacio era respetuoso con los niños, se utilizaba el mismo sistema para los cumples. En cualquier caso, me quedo con que Lola se lo pasó genial.

celebrar cumpleaños niña 4 años

celebrar cumpleaños niña 4 años

  • Cumpleaños en el colegio
En el colegio celebran los cumpleaños de una manera especial, os cuento. Fuimos a las 15:15 horas y les contamos un cuento a todos. Y luego hicimos un taller. Les propusimos decorar unas caretas, con ceras y pegatinas. Estuve un montón de semanas dándole vueltas a qué podría proponerles. La verdad es que pensé en varias opciones pero finalmente traté de no enredarme mucho, porque era una taller para 30 niños y entre que el tiempo era muy limitado y también considero que no había que gastarse mucho. Cogí una plantilla de pinterest de una máscara y las imprimí en cartulina, las recorté y les puse las gomas. Y además les llevé pegatinas y sus profesoras les dejaron unas ceras.
Después de terminar el taller, comieron un par de bizcochos de yogur que hice en casa. Se pusieron las botas. Lola estaba encantada de que fuera su día y que las profesoras la felicitaran. Y ellas le regalaron una camiseta con su nombre y la edad que cumplía.

taller de mascaras para cumpleaños

celebrar cumpleaños en el colegio siglo xxi

  • Cumpleaños con la familia
Este año tuvimos que retrasar la celebración con la familia porque Lola estuvo malita una semana con gripe. Y eso nos retrasó un poco nuestros planes, además de darnos más pereza, pero finalmente lo hicimos. En esta ocasión habíamos pedido a la madre de una amiga de Lola, Marta de Little Noa, que nos hiciera una tarta especial de frozen. Sabía que no se iba a comer la tarta, porque Lola no es nada golosa y los alimentos nuevos nunca los quiere probar, pero quería que fuera bonita y decidí contar con el trabajo de Marta que además de ser artesana, también hace a veces repostería creativa. La tarta estaba recubierta de queso y por dentro eran pisos de bizcocho de vainilla con trufa entre esas capas. Os puedo decir que estaba realmente deliciosa.

tarta frozen little noa

tarta frozen little noa

Este año que Lola ha cumplido 4 años, ha sido muy especial, hemos tratado de complacerla y que se sintiera bien. No sabemos si al año que viene volveremos a repetir en tantas celebraciones, pero esperemos que podamos celebrarlo de tal manera que ella se sienta feliz.




viernes, 26 de febrero de 2016

¿Qué siente Lola ante la llegada de su hermano?

Ojalá Lola pudiera expresar lo que siente sobre este nuevo acontencimiento que va a pasar. Me encantaría que ella me pudiera contar qué le está pasando por la cabeza. 
Desde que me empezó a crecer la barriga, Lola me la acaricia, la besa y todas las noches le da las buenas noches y acaricia la barriga con su mantita más querida. A mi se me cae la baba, pero creo que por su cabecita están pasando cosas.

Por un momento me meto en su cabeza y trato de pensar cómo ella. Cuando nos encontramos a alguien por la calle o vienen a casa a vernos, y le preguntan que le parece a ella convertirse en hermana mayor, ella se queda callada. Mucha gente le pregunta por el nombre del hermano, por si va a ayudarnos cuando nazca, si se va a portar bien y va a ser una gran hermana mayor. Imaginaros que gente que no conoces mucho, te atosiga a frases y preguntas referentes a la llegada del bebé.

Pues me imagino que no debe ser plato de buen gusto, preguntándose qué va a pasar, viviendo con cierta tensión estos momentos.

Trato de estar al 100% con ella, en su juego, en las rutinas, pero aunque lo intento, no lo consigo. Estoy cansada y muy pesada y además estoy poco creativa, cuando siempre he tratado de inventarme juegos con ella para pasar un buen rato. Pero estoy bloqueada, supongo que como consecuencia del cansancio y de mi poca movilidad. 

¿Qué cambios ha habido que quizás a Lola le han llamado la atención?

  • He dejado de ir a buscarla al cole, son mis padres quienes la recogen e incluso a veces se la llevan un ratito a casa.
  • Mi marido, si llega a tiempo, se suele ocupar de contarle el cuento de por la noche, cuando antes yo también lo hacía.
  • He dejado de jugar con tanta intensidad como antes.
  • Quizás me quejo mucho de no poder moverme.
  • No puedo cogerla en brazos.
foto de Joshua Clay (Unsplash)

Por otro lado, debo hablar del seguimiento que están haciendo en el colegio de Lola. Su profesora, está super pendiente y nos está dando muchos consejos. Así mismo en varias de las asambleas que hacen los niños por la mañana, están tratando el tema de los hermanos.
Primero nos aconsejó que le contáramos un par de cuentos relacionados con este tema:

La llegada de un hermano

La llegada de un hermano

Es curioso porque cuando se los contamos es como si no fuera con ella, no relaciona las situaciones de los protagonistas con ella, con la llegada de un hermano y convertirse en la hermana mayor.

Su profesora nos ha contado que en la asamblea llevó el cuento de Mama tiene una casa en la panza y dijo que se lo llevaba a alguien de la clase. Ningún niño, ni niña, sabía para quien iba dirigido, incluída Lola. El caso es que finalmente la profesora, comentó que era para Lola porque iba a tener un hermano. 
En el día de ayer estuvieron trabajando en la asamblea, sobre este tema. Laura, la profesora de Lola, les ponía en situaciones diferentes para ver qué conclusiones sacaban los niños.

Preguntó qué pasaría si de repente durante la cena de la familia, el bebé se pone a llorar porque tiene hambre o si por ejemplo el bebé tiene caca, quién podría limpiarle. Entre ellos dedujeron que si el bebé tiene hambre es la mamá la que se ocupa de alimentarle, mientras si tiene otro tipo de necesidades, el resto de la familia puede ocuparse también

Otra de las cosas que nos ha comentado Laura, es que ha notado a Lola bastante distraída y un poco tristona. Yo también se lo he notado. Se puso malita con gripe y fue una gripe muy larga, estuvo en casa 7 días. Y estaba super cansada. incluso cuando ya no tenía fiebre. Días que se levantaba a las 11 de la mañana y a las 8 de la tarde estaba frita. Entiendo que una gripe es un virus que te deja muy flojillo, pero creo que Lola quería estar en casa, conmigo y no compartirme con nadie. Y yo se lo respeté, porque estando en casa no tenía ninguna necesidad de llevarla. 

Estos últimos días antes de que nazca su hermano, quiero estar lo más pendiente de ella posible, porque me necesita.

Por otro lado nos ha recomendado su profesora algo que queremos hacer cuando nazca Juan y que intentaremos llevarlo a cabo. Seguro que estáis pensando en que ella reciba sus regalos de su hermano en el hospital y no no me refiero a eso, aunque también lo haremos. Laura, nos contó algo que hizo con sus hijas y que me ha parecido una buenísima idea y sobretodo necesario para que Lola forme parte de esto. 

Cuando nazca el bebé y estemos en el hospital, que mi marido recoja a Lola, le lleve a la habitación y estemos los cuatro a solas. De tal manera que le demos la oportunidad a Lola de que ella de manera exclusiva y sin compartir esos momentos con otros familiares, pueda ver y conocer a su hermano. Y cuando aparezcan el resto de los familiares, (por dios que no venga mucha gente), que sea ella la que presente a su hermano al resto.

¿Qué os parece? Intentaremos normalizar esta situación y que Lola no sienta que pierde su sitio en la familia. Han sido 4 años de exclusividad de ella y que desde luego hemos vivido con mucha intensidad. Me da un poco de pena que ella deje ser la única.

lunes, 1 de febrero de 2016

La frase que más odio en mi segundo embarazo

Cuando me quedé embarazada tenía mis preferencias acerca de qué sexo quería que fuera mi bebé
Os cuento que cuando alguien me preguntaba yo decía que quería niña. ¿Por qué? pues por un tema práctico. Nuestra casa es minúscula, tenemos dos habitaciones y el bebé fuera niño o niña tenía que compartir habitación con Lola. Y además si fuera niña podríamos aprovechar toda la ropita. 
Cuando nos dijeron el sexo del bebé, que era niño, debo reconocer que me desilusioné durante unos días, pero una vez asumido, pensé que daba igual. Lola aprenderá a compartir con su hermano, sus cosas y juguetes y quizás aunque tengan sexo diferente aprenderán a compartir esos momentos del juego. Lo que importa es que se acompañen y se comprendan. Nosotros trataremos de ayudarles lo que esté en nuestra mano.

Las frases que me han dicho mucho han sido:
  • "¡La parejita!
  • "¡Qué puntería, pues ya tenéis todo el trabajo hecho!"
  • "¡Tu marido qué bien lo ha hecho!"
foto de Indulgy

Pues mirar lo de la parejita no me importa, pero las otras dos frases, me parecen de un machista y de un terrible que se me revuelven las tripas cada vez que la oigo. Pero bueno qué pasa, ¿que hay que tener siempre hijos de sexo masculino? ¿que si son niñas no vale? De hecho cada vez que escucho esta frase, me viene a la cabeza, los chinos que quieren descendencia masculina. 

Pues este es una de las frases más escuchadas durante mi segundo embarazo que me parece de lo más horrible, machista y medieval.

Así que por favor si me veis, no me digáis eso porque mi cara será un poema.

¿Os suena esta maldita frase?


lunes, 18 de enero de 2016

Dificultades y miedos en este segundo embarazo

Este segundo embarazo, está siendo difícil y raro, aunque ahora cuando ya estoy en la recta final me encuentro mejor que en los anteriores trimestres. 
Empecé con unas náuseas terribles, vomitonas a todas horas y con una niña, Lolita, que se ponía detrás de la puerta del baño a gritarme si ya había terminado de vomitar. Qué horror, qué presión y qué agobio.
Me duraron las náuseas hasta la semana 24 más o menos. Aunque ahora que ya estoy de 33, a veces vomito porque me lleno enseguida y mi cuerpo no lo soporta.
Además tuve una bronquitis que me dejó hecha una calamidad. No podía respirar por la noche, me ahogaba. Tomé antibióticos porque el médico me dijo que uno de mis pulmones se veía ligeramente afectado. Pero es que estuve dos meses fatal. Por la noche me metía en la cama y la respiración era entrecortada. Los mocos me invadían de día y de noche. Y todas las semanas iba al médico de cabecera para que me oscultara por miedo a que otra vez los pulmones estuvieran afectados. Como esto no se me pasaba empecé con homeopatía y fui mejorando. 
El caso es que luego empalmé con una ciática que me dejó echa polvo. No podía moverme con normalidad. De hecho un día llamé suplicando a mi marido que viniera a casa porque no me podía ni mover. Lolita la pobre, me ayudó como pudo a llegar a la cama. Qué mal lo pasé. Incluso en el coche, sin yo conducir, cuando giraba, me dolía muchísimo. Y un buen día desaparecieron los dolores de ciática. No me lo podía creer.

Ahora estoy mucho mejor de todo. Si que noto que estoy incómoda porque mi barriga tiene un tamaño descomunal, y eso me entorpece a la hora de dormir y de andar. Igual que me cuesta a veces respirar, la barriga me presiona la zona de los pulmones.

Otras cosas que sí que comparto con respecto al embarazo de Lola, es mi torpeza mental, mis despistes y mis olvidos. Pero mejor tomárselo a broma y cruzando los dedos para que los despistes no sean muy graves.

miedos del embarazo

foto de http://www.popsugar.com/

Por otro lado tengo muchos miedos, que en el otro embarazo no sufrí. Os cuento:

  • Miedo al parto, esto no me pasó en el anterior embarazo, iba con mucha información recopilada de mi preparación al parto. Y ahora aunque voy a otra preparación al parto creo que sé demasiadas cosas, demasiados casos de otras mujeres que han tenido problemas en el parto.
  • Hace unas semanas el bebé no estaba colocado, y me agobia el hecho de que sea una cesárea, de que no haya una lactancia de éxito y que mi recuperación sea difícil. Veremos a ver si en la siguiente ecografía se ha girado.
  • Como en el embarazo de Lola, caí en una profunda depresión, no quiero que estoy vuelva a pasar. Fueron muchos de meses de estar hundida en un agujero del que no podía salir. La tristeza era el común denominador de mis días y mis noches, que afectó a toda la familia. a Lola y a mi marido. Así que esto no quiero que pase. Sé que lo haremos mejor que cuando nació Lola, pero a veces hay cosas que no se pueden controlar. 
  • Miedo a ponerme de parto YA. Y es que me da por pensar que me voy a poner de parto enseguida. Tuve un susto porque pensaba que había roto la bolsa parcialmente hace unas semanas y fui a urgencias para asegurarme. Finalmente fue una falsa alarma. Por otra parte además estoy expulsando el tapón mucoso y parece que en el segundo embarazo es normal hacerlo tan pronto. Pero aún así me da por pensar que es demasiado pronto.
  • No tener nada preparado. Con esto de que el día 23 de enero es el último día que trabajo, lo he pospuesto todo y no tengo nada preparado. 
  • Me da penita por Lola, que ya no va a ser la única en casa, habrá un bebé y tendré muchas veces que decirle a Lola que tengo que posponer sus juegos con ella por atender al bebé. Y ahora embarazada la noto que está rara, tenemos ultimamente una relación difícil. Nuestro estado ánimo, tanto el de ella como el mío es demasiado cambiante, pasamos del amor a la rabia en poco tiempo. Y me siento fatal después de esa rabia que a veces la expreso con mis gestos o con mis gritos. A veces consigo frenarlos pero otras veces que tengo que separarme para no hacerla daño. ¡Qué difícil!
  • Mi peso, es una tortura. Cada vez que voy a la matrona está con el peso y que no debo subir mucho de peso. Lo sé, soy consciente. Tengo mucha ansiedad que no consigo gestionar. Así que he dejado de pesarme en casa. No quiero torturarme. Después del embarazo de Lola que cogí 18 kilazos, pues este quizás no sea tanto pero más de lo que supuestamente debería. Y me hace sentir fatal, culpable.
Así que todas estas cuestiones me rondan en estos días y estas noches. Supongo que todo se irá colocando y ya veremos cuando nazca, confío en hacerlo mejor.