martes, 7 de marzo de 2017

Un año del Sr. Juan y 5 años de Lola

Un año ya. El Sr. Juan ya tiene un año y parece que fue ayer que nació. Se me ha pasado volando No me lo puedo creer. Y Lola en febrero cumplió 5 años

Ha sido un año de mucha alegría, de mucha intensidad, de mucho amor. También ha sido un año de constante revisión de lo aprendido con Lola. 
La mayor dificultad que he encontrado durante este año es el tema logístico familiar. Llevar a Juan a una escuela infantil en un sitio y a Lola al cole en otro lugar diferente.

Empezamos esta nueva aventura de tener otro hijo, con mucha ilusión y mucho miedo. Reparar las heridas que se crearon cuando Lola nació. Todas las inseguridades propias de una madre y un padre primerizos. Los miedos generados por los dimes y diretes de la gente que hay alrededor. 
La depresión postparto que sufrí y que me costó superar.

Estoy contenta de tener al Sr. Juan entre nosotros. Y por supuesto de que Lola también forme parte de esto. Ahora mismo no me podría imaginar sin ellos. Es imposible imaginármelo. Cada día con ellos es una auténtica aventura. 



El Sr. Juan tiene un movimiento brutal, como era su hermana a esa edad. Siendo hermanos que tan diferentes son. Una con sus rollos princesiles y el otro con su energía brutal de golpear todo. Pero los dos son observadores. Lola mal come y Juan se come todo lo que pilla. 

Me encanta verles interaccionar. Un día Lola vino enfadada del colegio y se puso a gritar y llorar y Juan se acercó a ella gateando y se abrazaron y con el abrazo llego la calma. Y entonces mi marido y yo flipamos. Qué capacidad de entenderse. 
También sé que Lola lo ha pasado mal y lo pasa mal. Tiene momentos en los que le da una mangurrina que parece que no ha pasado porque intenta que no se nota, pero lo notamos. Y sabemos que necesita más atención y más cariño.

Con respecto a nosotros. Nos notamos más prácticos y menos preocupados. Aunque también tengo que decir, que me noto que necesito tiempo para mí. Con Lola, esa preocupación intensa en el día a día, no me dejaba reflexionar sobre lo que yo necesitaba. Ahora me doy cuenta de que es muy necesario mi tiempo conmigo misma y hacer otras cosas diferentes que cuidar a los niños.

Quiero seguir disfrutando de ellos, de Juan y Lola. De los momentos únicos que tenemos con ellos, de cómo evolucionan, de cómo se desarrollan y desenvuelven. Del amor que les damos y que nos dan. Y ser capaz de compaginar los ratos con ellos y los ratos conmigo misma. Porque me doy cuenta que necesito cuidarme a todos los niveles. 

A por otro año más con Lola y Juan. 

jueves, 6 de octubre de 2016

Tengo tantas cosas que contar de la bimaternidad

Tengo tantas cosas que contar...
Me planteo qué me gustaría escribir en este blog, en este post, pero es que no sé por dónde empezar. De hecho llevo tanto tiempo sin hacerlo precisamente por qué no sé qué contar, más que no sé qué contar, es que no sé concretar.

La bimaternidad
Ser madre de dos, me está costando bastante, sobretodo cuando me tengo que enfrentar a estar sola con ellos dos. Y cada día vivo tantas cosas y con tanta intensidad, que cuando pienso en escribir, no sé priorizar.
Además a veces me doy cuenta de que me siento muy negativa, de la intensidad con la que vivo las cosas. Luego el Sr. Juan me dedica una sonrisa o una carcajada y Lola me cuenta alguna cosa que le ha sucedido o algún razonamiento de los suyos y paso a verlo de otra manera, de colores.

La frustración
También me viene de nuevo esos sentimientos de miedo y otros de frustración, que viví cuando nació Lola. Luego con el tiempo sé que se van disipando y desapareciendo. Es un miedo a que les pase algo a los niños, sobretodo al pequeño, que además está en una etapa bonita y a la vez peligrosa. Se pone de pie, a sus 6 meses, pero el pobre no se da cuenta de que su cuerpo no está preparado, pero él lo quiere hacer. Se pone de pie y claro se pega cada castaña que a veces puedo pararle, pero otras muchas o no le veo o no llego a tiempo para la torta.
Por otro lado digo lo de la frustración, porque está también en un momento en el que como me despegue de su lado en determinados momentos del día, se pone a llorar y con un berrinche gordo. Así que a veces me he visto haciendo la comida, con él a mi lado en la cocina, en una hamaca y con unas voces y gritos que me entristece. Pero es que cuando Lola estaba sola, podía posponer muchas cosas, pero en este caso, si le toca cenar a Lola, no puedo hacer otra cosa. Y encima esos gritos de Juan a veces me sacan mucha rabia y me veo diciéndole cosas en un tono más fuerte.

Así que en estos momentos estoy así. No hablo apenas de Lola porque realmente ella solita va haciendo sus cosas, vestirse, cenar, jugar, etc... La verdad es que la ventaja de que el Sr. Juan y Doña Lola se lleven 4 años, es que ella es bastante independiente. Y eso me permite dedicarme al más pequeño. No quiero ni pensar si se llevaran poco y tuviera dos bebés, que hay que atender a partes iguales.

Aunque la parte chunga de esto es que a veces descuido a Lola y echo de menos esas tardes de ponernos hasta arriba de pintura, y hacer manualidades. 

La flexibilidad
Otra de las cosas que tanto con un hijo, como con dos es que hay que aprender a ser flexible, a no exigirse. Y digo que hay que aprender, porque yo aún no lo he hecho. Me gustaría llevar a la práctica esta parte, que me haría más fácil la vida. Porque este tema, esa exigencia, me produce mucha ansiedad y mucha culpabilidad en algunos momentos. 
¿Os pasa a vosotros? 

Lactancia ¿sí o no? ¿seguimos o abandonamos?
Las noches han sido un verdadero infierno. No soy una persona que necesite dormir muchas horas, pero un mínimo sí y es que no había ni siquiera ese mínimo. Así que mi marido un día harto de esta situación de tantos despertares y de que yo me pasara los días hecha una m... me propuso que le empezáramos a dar biberones por la noche. La verdad es que es una decisión de esas que se toman a medias porque por una parte siento la necesidad de ese destete nocturno para poder hacer una vida normal y por otro lado dejar la teta aunque sea parcialmente, me crea mucha inquietud y culpabilidad. Además cuando le doy el pecho a Juan, estoy a gusto, y él también, por lo que me da mucha pena. Pero creo que es lo mejor, para poder hacer una vida normal y no de zombie. Y creo que incluso esto beneficiará a los niños, al encontrarme más descansada. 

Buscando mi hueco y mi tiempo
Cuando nació Juan tuve una pequeña crisis. Empecé a pensar en que necesitaba tiempo para mi. Supongo que al sentir que volvía a empezar como con Lola, quería tener un espacio para mi. Así que este verano pensé en qué actividades iba a dedicar ese tiempo. Y como tengo tan poco quería elegir bien. Al principio me propuse un montón de actividades, pero es que ya no es una cuestión de tiempo, sino de pelas también. Así que siendo realista, pues me he apuntado a patinaje. Y estoy super contenta. Cada día hago algo nuevo, me permite estar con otras personas y meterme en mi burbuja de independencia por un rato. Os lo recomiendo hacer algo para uno mismo es super necesario, desconectar de la maternidad y paternidad por un rato.

Mi profesión
Volvemos a la frustración. Soy autónoma desde que nació Lola y por una parte mi trabajo, me permite cuidar de los niños, cuando están malos, períodos de adaptación, vacaciones, etc. Pero por otro lado, me siento un poco frustrada. Tengo mis momentos de bajón y otros en los que pienso que es lo mejor. Además dejé de buscar trabajo hace mucho, porque siento que lo que piden en las ofertas de trabajo no soy capaz de hacerlo. En fin como siempre salen a relucir las inseguridades que tengo. Como punto positivo a mi trabajo, lo que estoy haciendo actualmente que es dedicarme a mis kokedamas, plantas y al tema de community management, me gusta. Osea que hablo de desventajas pero también de las ventajas.

Dieta y Ejercicio
¿Qué pasó con mi ejercicio y mi dieta? Pues la dieta sigo con ella pero al margen de los smartpoints. Creo que me daré de baja en unos días porque ya no lo sigo, aunque la tengo en cuenta para hacer las comidas. Y con el ejercicio, que aprovecho cualquier momento o cualquier trayecto para ir andando. Y el tema es que tengo una fascitis plantar que me tiene muy molesta. Así que tengo que poner un poco de solución a esta molestia porque a veces veo las estrellas.
Vamos poco a poco. Al menos voy mateniendo los 4 kilos que perdí y espero ir perdiendo poco a poco. 



Como veis, todo tiene sus cosas buenas y sus cosas malas o menos buenas. Tengo un montón de puertas abiertas, donde la frustración está bastante presente en mi vida. También la supervivencia, el día a día sin poder casi planificar. Lo bueno de esto, es que no pienso en el futuro, sino en que hoy es hoy y ya veremos qué pasa mañana.

Pero es verdad que tengo dos hijos preciosos, sanos con algunos mocos pero sanos. Y que cuando les voy a buscar o llego a casa, me reciben con una sonrisa y abrazos. Que se me cae la baba con sus sonrisas y que aunque me ponen a prueba todo el día, pienso que no lo estoy haciendo tan mal.

viernes, 1 de julio de 2016

Mi cuerpo, el que no acepto

Estoy ultimamente muy obsesionada con mi físico. Estoy muy gorda y encima no lo acepto. Y es verdad que realmente he parido hace menos de 4 meses, pero oye que estoy gorda y eso no me lo quita nadie.
Desde siempre desde pequeña siempre fui la niña gordita, aunque creo que tenía un poco distorsionada mi imagen, porque veo fotos y era normal, ni gorda ni delgada, en mi peso y ya está. Pero hubo un año en el que esto se me fue de las manos, empecé con temas de anorexia y luego me pasé a la bulimia. He estado muchos años con estos problemas y creo sinceramente que nunca jamás se pasan. Por lo menos en mi caso.
Un año en el que yo pesaba mogollón y no digo lo que pesaba, porque me da vergüenza, me fui con mi antes novio y ahora marido, a Zamora e hicimos una ruta donde había que subir y subir. Me puse malísima, estuve con diarreas, vomitonas, no sé si fue un golpe de calor o un aviso de mi cuerpo, que me decía, que tenía que empezar a cuidarme.
Así que empecé a hacer una dieta supervisada por un profesional, así como ir a mesoterapia y hacer ejercicio todos los días. Y en un año y medio adelgacé alrededor de 30 kilos. Estaba super contenta, por ese logro. Nunca llegué a mi peso ideal, pero con esos 30 kilos empecé a ponerme ropa de 42 de talla. El caso es que me quedé embarazada y engordé 18 kilazos. Y me volví a sentir fatal. A los meses empecé a ir al gimnasio y volví a adelgazar, aunque nunca los 18 kilos completos.
Y esta vez me pasa lo mismo, engordé mogollón en este último embarazo y ahora estoy en esos kilos de más.


adelgazar

Me veo en el espejo y me veo espantosa. Es más es que no quiero ni mirarme. No logro aceptarme con este cuerpo. Y encima para colmo, esto hace que me sienta tan mal, que a veces picoteo o como más cantidad de comida de la cuenta.

Me encuentro con un problema más, la ropa que llevo es como el uniforme de taparme, para que no se me vean las lorzas, para que no se me vea nada. Siempre de negro y con ropa más bien holgada porque no soporto que se me ajuste a mi cuerpo. Y quisiera comprarme ropa de tallas grandes, bonita, pero primero, no tengo dinero y segundo pienso, y si adelgazo. Así que esto es un sin vivir.

Además ahora con los niños, tengo que tener mucho cuidado de decir qué cosas, sobre mi físico, para que no tengan ellos problemas con su propio cuerpo.
Envidio a las chicas curvy porque son mujeres gordas, que aceptan su cuerpo y que son capaces de sacarse provecho. Y yo me veo mal, muy mal. Estoy muy triste porque esto pesa mucho en mi vida, porque en el día a día, le dedico mucho tiempo a pensar en ello, por lo que me hace a veces sentirme muy mal.
Hace unas semanas empecé a hacer la dieta de entulinea, la de contar los puntos que tienen los alimentos. Pero estuve dos semanas y luego volví a sentir que no merecía la pena.

Quiero cuidarme porque además me siento mal fisicamente, cansada, que mi piel no está bien, más envejecida. Me duele mi cuerpo y me acuesto por las noches molida. No es que coma mal, no soy de comer ni cómida rápida, ni guarrerias, pero si debo pensar más en las cantidades y sobretodo hacer ejercicio.

Con respecto a hacer ejercicio, ahora que estoy con el bebé día y noche, me resulta muy complicado encontrar el momento para hacerlo. He ido a andar con él, con el carrito por el parque, y de hecho me he dado buenas caminatas, pero me parece insuficiente. y hace una semana dejé de hacerlo. Porque estoy cansada, por el calor, porque cuando voy con Juan me siento inquieta porque creo que se va a poner a protestar. 

Pero pensando en por qué quería escribir este post, he pensado que sea un punto inicial, para empezar desde cero y tomarme en serio este tema. Esto significa, cuidar mi alimentación y hacer ejercicio, ya sea bajar a la bici elíptica de mi casa, o ir a andar. Quiero sentirme bien.
Ayer empecé de nuevo, cuidé la comida, y estuve mirando los smartpoints de entulinea en su app, hoy también y además he ido a andar con Juan a primera hora de la mañana. Estoy cansada, muchísimo, pero estoy contenta. 
Creo que si lo cuento tanto aquí como a las personas que me rodean me lo tomaré más en serio, porque esto es muy serio, es un tema de salud, de emociones y de sentirme bien conmigo misma.

Así que chicas, empezamos con este reto, que creo que es uno de los más difíciles de mi vida, pero si ya lo hice una vez, pues esta vez también.

¿Os suena este tema? ¿Alguna recomendación? ¿Conocéis algún blog de recetas sanas? 


miércoles, 11 de mayo de 2016

Reflexiones sobre la lactancia materna

El tema de la lactancia materna es muy complicado. En este post hago una reflexión sobre la lactancia materna que llevo dándole vueltas desde que nació Juan.
El otro día en mi grupo de Postparto, cada madre exponía su forma de alimentar a su hijo. Y había de todo. Algunas dábamos el pecho exclusivamente y otras daban biberón combinado con pecho y alguna otra sólo biberón.
Cualquiera de esas opciones son buenas, buenísimas. 
Había una de las madres que daba lactancia mixta que contaba que había escogido esa forma de alimentar a su hija porque se quedaba con hambre sólo con el pecho. Y todo empezó en el hospital.
Y ella se sentía en parte culpable por no darle exclusivamente lactancia materna. Hasta que pasaron unos días y asumió esta forma de alimentar a su bebé.
Pues bien, creo que si a esta mujer en el hospital la informan de que aunque introduzca algún biberón para complementar, su cuerpo será capaz de producir la leche suficiente para alimentar su bebé, si se la pone con frecuencia al pecho, quizás las opciones de esta mujer cambiarían.
He notado que el tema de la lactancia materna es bastante menospreciado en tanto que hay mucha falta de información y descoordinación entre los profesionales sanitarios. Obviamente esto depende del hospital donde una dé a luz, y de la información y del interés que cada madre decida.
Yo me he sentido muy sola en este sentido. Y a pesar de ser Juan mi segundo hijo, la lactancia materna sigue siendo a veces una incógnita para mi

reflexiones sobre lactancia materna
foto de Ray Dumas (flickr)

En la Maternidad de O,Donell han cambiado un poco las cosas con respecto a cuándo nació mi hija mayor. Esta vez sí noté que los sanitarios estaban más implicados y formados. Pero aún así a ellos lo único que les interesaba es que Juan mamara y daba igual la postura y el agarre. El segundo día tenía tal dolor en el pecho de las grietas, que pedí biberón para él. Necesitaba un poco de descanso. Recuerdo llamar a las enfermeras para que revisarán si la postura y agarre era bueno y siempre me decían que sí. 
Pero no estaba siendo buena cuando tuve grietas.
Pero es que ¿no se dan cuenta que hay que enseñar a las madres a colocar bien al bebé para que no haya estos problemas de grietas?
Muchas madres renuncian a dar el pecho por esto, por los dolores y las dificultades. Y sí, te puedes leer mil libros de lactancia materna, el de Carlos Gonzalez, el que sea,pero necesitamos que se haga un buen seguimiento de cómo va la lactancia, por el bien de la madre y el bebé. 

Es fundamental, invertir en formación de los profesionales sanitarios y dedicarle tiempo a esto, es prevención, unos niños más sanos, madres más felices y una sociedad donde se previenen enfermedades.
Porque la lactancia materna es buena, pero también es bueno que se informe a las mujeres, sin imposiciones, para que ellas decidan sin sentimientos de culpabilidad. Porque también el tema emocional es importante. 
La lactancia materna es muy sacrificada, e incluso a veces dolorosa. Y esto hay que saberlo. Hay que conocer tantas cosas e intríngulis de este tema, que aún faltan muchos medios y personas que apoyen a las madres.

En este sentido, cuando yo tuve las grietas al principio, esta vez, busqué ayuda. Fui a Maternatal, donde la matrona que allí trabaja, me ayudó a comprender un poco mejor el tema de las posturas y agarre. Me dio seguridad.

lactancia materna
Foto de Pixabay

Por otro lado, he asistido a dos grupos de lactancia, uno en mi centro de salud, donde la verdad no me sirvió para nada y otro con Multilacta, donde hay una asesora de lactancia que nos ayuda a dar luz al tema de la lactancia y nos da recursos y medios para comprender un poco mejor este tema. Además de que cualquier duda se solucionaba en el grupo. Me he visto escribiendo desesperada a esta asesora para comentarle mis preocupaciones y me he sentido muy comprendida.

Además también he ido a una consulta de la lactancia en el Hospital Doce de Octubre, donde una neonatóloga y asesora de lactancia, me ayudó a entender mis molestias y a mejorar la postura y agarre del Señor Juan.

Estoy contenta porque he buscado información, pero también he de decir, que esto lo he hecho por mi mala experiencia de la lactancia con mi hija mayor Lola. No quería que volviera a suceder esas grietas y esas inseguridades.
Pero aún así, encontrar información es difícil. Encontrarse apoyada también. Además hay una falta de información entre los mismos profesionales que es alucinante. Unos te dicen que te eches de tu propia leche en el pezón para las grietas, otros te dicen que ni de coña. Unos te dicen que te saques leche, otros que no lo hagas. Bueno ¿en qué quedamos?
Y otra cosa que pasa es que el nivel emocional de este tema, es importantisimo. Si una mujer por lo que sea no puede dar el pecho o no lo quiere dar, no debe sentirse culpable, pero es que a veces vas a la consulta de algún pediatra o la matrona y te juzgan. 
Y es verdad que comentaba una compañera de mi grupo de postparto, que parece que cuando una decide dar el biberón o lactancia mixta, sientes la necesidad de justificarlo. ¿Pero por qué? 

Yo debo confesar una cosa, debo decir que a veces siento que hago juicio a otras madres e inmediatamente le pongo freno. Me sale, no sé por qué. Y es que ¿quién soy yo para juzgar lo que hace cada una? Pues nadie.

Así que estas son mis reflexiones sobre la lactancia materna, en resumen, más formación y más apoyo y acompañamiento. Que alimentar a un bebé no es fácil, se necesita tranquilidad, seguridad, salud e información.

lunes, 11 de abril de 2016

Primeras dificultades con dos hijos

Madre mía, esto es muy difícil, es complicado tener hijos, no os voy a engañar, no os voy a decir que esto es maravilloso. Pero esto es lo que hay, no me queda otra más que superar los baches que nos va poniendo esta experiencia.
Lola durante el embarazo, me cuidaba, me tocaba la barriga y hablaba del bebé.
El día que Juan nació, Lola vino al hospital tal como describí en uno de mis últimos post, entró sola en la habitación, le presentamos al bebé y luego ella fue quien presentó al bebé a mis padres y mis suegros. Además el bebé le había dejado dos regalos para ella, a la que su pregunta fue: ¿pero estos regalos dónde estaban, en tu barriga?

Luego cuando llegaba la hora de irse, no quería, se subió a la cama del hospital y no se quería ir. Menos mal, que mi madre logró convencerla. Ahí empezamos a notar un cambio en ella.
En casa cada día esta siendo muy difícil. Entiendo que se debe sentir como en un segundo plano. Me paso el día o casi todo el día con el bebé en la teta o encima y me resulta difícil jugar con ella en esa situación. Es verdad que mi marido ahora ha cogido las riendas del juego con Lola y se encarga de ella. O cuando vienen mis padres, ellos se encargan de Lola.

De verdad que trato de ponerme en el lugar de ella. Debe ser difícil ver un cambio radical en la forma de actual en casa. De no haber un bebé y atenderla a ella al 100%, a no atenderla practicamente nada. Juan tiene un mes, y espero que en unas semanas, todo vuelva a la normalidad, la verdad es que necesitamos todos volver a nuestras rutinas y que no haya tanto cambio.

¿Qué hemos notado en Lola?

  • Cualquier cosa que la frustra, se enfada, no lo tolera, cuando antes lo toleraba más.
  • Se pone a gritar cuando se enfada, pero no son gritos cualesquiera, son gritos de verdadero enfado y de rabia.
  • Da portazos.
  • Llora por muchas cosas para conseguir lo que ella quiere.
  • Se pone a jugar a juegos muy ruidosos cerca de su hermano.
  • Tira cosas cerca de la cuna de Juan, cuando él está dormido.
  • Además parece que en el cole sigue un poco descentrada.
  • A veces nos pega.
Para mi, esta parte de la bimaternidad es lo que me genera más angustia, ansiedad y preocupación. 

bimaternidad


En realidad, Lola quiere a su hermano, me lo dice y se la nota, le abraza, le canta y muchas veces consigue calmarle cuando está más nervioso o empezando a lloriquear.

Sin embargo, esa actitudes que tiene, creo que tienen más que ver con rabia hacia nosotros, a no entender esta nueva situación y no ser capaz de gestionar estas emociones encontradas.
Además noto que esa rabia la expresa más hacia mi, y supongo que es normal porque obviamente yo me dedicaba todas las tardes a estar con ella, dedicación exclusiva y esto ha cambiado radicalmente.

¿Cómo lo habéis vivido vosotros? ¿Entendéis lo que digo?



domingo, 20 de marzo de 2016

Mi parto con pelos y señales

Finalmente el día 7 de marzo, rompí aguas. Me había levantado a hacer pis y comer un yogur y según me metía en la cama, noté como un blup y salté corriendo. Efectivamente había roto la bolsa. Pero al ver el líquido, estaba manchado de marrón. Por ello me alarmé y le dije a mi marido que teníamos que ir urgentemente. Además tenía dolores en la parte baja del vientre muy extraños, no eran contracciones. Intenté ducharme para limpiarme pero dio igual porque seguía saliendo líquido. 

Mi marido cogió a Lolita, las maletas, los abrigos y salimos zumbando. Había llamado a mis padres para que nos esperaran en la acera por donde nos venía mejor. 
Vivimos un momento que nunca olvidaremos: mis padres habían bajado a recoger a Lola, en pijama, con sus chanclas de casa y con sus abrigos. Mi madre con un abrigo de pelos blancos de toda la vida. Ni me dio tiempo a reírme mucho, pero esta escena nunca la olvidaré.

Llegamos al hospital y me exploraron, me  monitorizaron también. Una de las matronas le decía a alguien por teléfono que por favor me vinieran a recoger porque tenía la gráfica del monitor mal. Al escuchar eso me empecé a agobiar. Pero yo no podía hacer nada.
Un celador de lo más amable, me llevó a la sala de expectantes, donde me colocaron un monitor interno para tener más control sobre las constantes del bebé. 
Estaba dilatada en 4 cm ya. 
Cuando el paritorio 5 se quedó libre, me llevaron. La matrona que me correspondía en aquel momento, una tal Maria, era nueva y un poco seca. Me volvieron a explorar estaba de 5 cm y el bebé muy arriba. 
Me preguntó por la epidural, si me la quería poner. Le dije que no sabía, que no quería, pero me asustaba que si el parto desembocaba en instrumental (como el de Lola) o en cesárea no iban a tener tiempo de reaccionar. Además mis contracciones eran bastante fuertes, aunque irregulares. Respiré como me habían enseñado en los cursos de preparación. Respiraba y lo soportaba, pero había a veces que las contracciones eran tan fuertes que parecía que mi cuerpo de abría en dos. El dolor bajaba por el útero hasta la pelvis y se metía por las lumbares. Una de las contracciones me dolió tanto que se me saltaron las lágrimas. Cuando paraban,.era pura alegría de no sentir esos calambres en mi cuerpo.
Durante todo este proceso mi marido me acariciaba, me decía lo guapa que estaba y lo valiente que era.

Entre tanto la matrona, me preguntaba por la epidural y accedí a ponérmela. Mi intención era no hacerlo. Creo que por sentirme aún más valiente, más poderosa y más fuerte al ser capaz de controlar los dolores sin necesidad de ninguna analgesia. Hubiera sido digno de contarlo a mis hijos y mis nietos, pero decidí que prefería no ser tan valiente y ser más precavida por si desembocaba en algo difícil y debo reconocer que no quería sentir ese dolor que me partía en dos.

Me pusieron la epidural justo en una contracción y me acordé de mi amiga Ana, que decía que si éramos capaces de aguantar una contracción sin movernos, seríamos capaces de aguantar un parto sin epidural. ¿Lo habíais pensado alguna vez?

Después de un rato la matrona se despidió por el cambio de turno y de repente, apareció mi ángel de la guarda. Cecilia, la matrona que atendió el parto de Lola. No sabéis qué alegría. Sentir que ella me iba a acompañar en este parto, que fue tan cariñosa en los momentos del fórceps de Lola, mientras las ginecóloga actuaban sin apenas hablar, ella me cogía de la mano para acompañarme. 
Así que mi marido y yo pensamos que eso era una señal. Su compañera Mamen, enfermera que acompañaría mi parto junto Ceci, también una persona sonriente, dulce y profesional a la que también debo agradecer su sonrisa y sus consejos.
Me exploraron y ya estaba casi dilatada totalmente pero el bebé estaba muy arriba. 
La epidural me bloqueó una pierna y no podía moverla. Además de que me hice pis encima sin notarlo. Me colocaron en posición para empujar para que el bebé bajara un poco y me hice caca encima. Vamos que un cuadro. 
Os cuento esto porque creo que hay que conocer que esto puede pasar, pero que no pasa nada, que las matronas y auxilares estén bastante acostumbrados.

A pesar de la epidural, notaba las contracciones, no dolorosas, pero sí como si me presionaran la barriga y entonces empecé a empujar con las indicaciones de la matrona. De repente, le indicaron a mi marido si quería ver cómo salía, así que accedió y también nos trajeron un espejo donde pude ver la coronilla de Juan saliendo y de repente su cabeza bajó. Se me saltaron las lágrimas de emoción. Dejé de empujar y de repente estaba allí, encima de mi, tan bonito, con los ojos tan abiertos. Hicimos el piel con piel, durante un rato. Le miraba, le sentía, le tocaba y me emocionaba. Estaba muy contenta de que todo hubiera ido muy bien, tan bien acompañada, tan bien asesorada, tan feliz.

La enfermera me dio los puntos, parece que fueron 4, por un desgarro. Y el bebé Juan seguía tan despierto, encima de mi cuerpo. Intentamos que se enganchara, pero las matronas y personal sanitario dijeron que necesitaban el paritario y me colocaron al bebé encima de mi, en la camilla, para que siguiéramos en contacto.


Este fue mi parto, tan bonito, sin dolor, ojalá hubiera podido ser de otra manera, pero el miedo a mi propio dolor, el que pudiera llegar a ser una cesárea, por los comentarios de algunas personas, desembocó en que tomara la decisión de ponerme la epidural. 
Mi marido me preguntaba por qué no me quería poner la epidural, y creo que era para ser más consciente de mi cuerpo, de mi capacidad de experimentar ese dolor y poder decir, lo he hecho. 



miércoles, 2 de marzo de 2016

Tres cumpleaños con Lola

Antes de que me ponga de parto, quería contar en el blog, que este año, nos hemos liado la manta a la cabeza y hemos celebrado con Lola su cumple en tres ocasiones.
Ella cumple los años el día 9 de febrero, así que el fin de semana anterior, lo celebramos con los amigos que ella pensó que fueran. el día 10 lo celebramos en el cole y el día 21 con la familia.

Nunca lo habíamos celebrado tanto, pero quisimos que este año fuera más especial. Porque al nacer su hermano muy próximo a su cumpleaños, pensamos que ya que se iban a producir cambios que ya conté en el anterior post y queríamos que Lola viviera estos momentos de una manera especial.
Las semanas antes del cumple de Lola, ella estaba super nerviosa y cuando se enfadaba y derivaba en una rabieta su justificación era que es que estaba nerviosa. 

Para nosotros también ha sido bastante trajín y agotador, pero finalmente hemos podido celebrar su cumpleaños. Os cuento cada uno de ellos.


  • Cumpleaños con sus amigos
Para celebrar el cumpleaños de Lola con sus amigos pensamos en Planeta Invisible, un espacio para niños y familias. Lo elegimos porque nos parece un espacio bonito y respetuoso con los niños.
Elegimos una opción de merienda con monitor que les propusiera actividades. Lola se lo pasó genial, porque estuvo con amigas del cole, con amigas de su antigua escuela infantil, con su prima y con una amiga de las vacaciones. Ella disfrutó, lo sé, tenía una gran sonrisa.
Como crítica debo decir, que nos decepcionó un poco la organización de la fiesta. El monitor no hacía más que dirigirles e incluso les decía cuando tenían que merendar y lo que tenían que merendar. Eso no me gustó nada. Ya hablé con la gerente de este lugar y creo que nosotros nos equivocamos al no comunicarles lo que nos hubiera gustado. Dimos por hecho que como el espacio era respetuoso con los niños, se utilizaba el mismo sistema para los cumples. En cualquier caso, me quedo con que Lola se lo pasó genial.

celebrar cumpleaños niña 4 años

celebrar cumpleaños niña 4 años

  • Cumpleaños en el colegio
En el colegio celebran los cumpleaños de una manera especial, os cuento. Fuimos a las 15:15 horas y les contamos un cuento a todos. Y luego hicimos un taller. Les propusimos decorar unas caretas, con ceras y pegatinas. Estuve un montón de semanas dándole vueltas a qué podría proponerles. La verdad es que pensé en varias opciones pero finalmente traté de no enredarme mucho, porque era una taller para 30 niños y entre que el tiempo era muy limitado y también considero que no había que gastarse mucho. Cogí una plantilla de pinterest de una máscara y las imprimí en cartulina, las recorté y les puse las gomas. Y además les llevé pegatinas y sus profesoras les dejaron unas ceras.
Después de terminar el taller, comieron un par de bizcochos de yogur que hice en casa. Se pusieron las botas. Lola estaba encantada de que fuera su día y que las profesoras la felicitaran. Y ellas le regalaron una camiseta con su nombre y la edad que cumplía.

taller de mascaras para cumpleaños

celebrar cumpleaños en el colegio siglo xxi

  • Cumpleaños con la familia
Este año tuvimos que retrasar la celebración con la familia porque Lola estuvo malita una semana con gripe. Y eso nos retrasó un poco nuestros planes, además de darnos más pereza, pero finalmente lo hicimos. En esta ocasión habíamos pedido a la madre de una amiga de Lola, Marta de Little Noa, que nos hiciera una tarta especial de frozen. Sabía que no se iba a comer la tarta, porque Lola no es nada golosa y los alimentos nuevos nunca los quiere probar, pero quería que fuera bonita y decidí contar con el trabajo de Marta que además de ser artesana, también hace a veces repostería creativa. La tarta estaba recubierta de queso y por dentro eran pisos de bizcocho de vainilla con trufa entre esas capas. Os puedo decir que estaba realmente deliciosa.

tarta frozen little noa

tarta frozen little noa

Este año que Lola ha cumplido 4 años, ha sido muy especial, hemos tratado de complacerla y que se sintiera bien. No sabemos si al año que viene volveremos a repetir en tantas celebraciones, pero esperemos que podamos celebrarlo de tal manera que ella se sienta feliz.




viernes, 26 de febrero de 2016

¿Qué siente Lola ante la llegada de su hermano?

Ojalá Lola pudiera expresar lo que siente sobre este nuevo acontencimiento que va a pasar. Me encantaría que ella me pudiera contar qué le está pasando por la cabeza. 
Desde que me empezó a crecer la barriga, Lola me la acaricia, la besa y todas las noches le da las buenas noches y acaricia la barriga con su mantita más querida. A mi se me cae la baba, pero creo que por su cabecita están pasando cosas.

Por un momento me meto en su cabeza y trato de pensar cómo ella. Cuando nos encontramos a alguien por la calle o vienen a casa a vernos, y le preguntan que le parece a ella convertirse en hermana mayor, ella se queda callada. Mucha gente le pregunta por el nombre del hermano, por si va a ayudarnos cuando nazca, si se va a portar bien y va a ser una gran hermana mayor. Imaginaros que gente que no conoces mucho, te atosiga a frases y preguntas referentes a la llegada del bebé.

Pues me imagino que no debe ser plato de buen gusto, preguntándose qué va a pasar, viviendo con cierta tensión estos momentos.

Trato de estar al 100% con ella, en su juego, en las rutinas, pero aunque lo intento, no lo consigo. Estoy cansada y muy pesada y además estoy poco creativa, cuando siempre he tratado de inventarme juegos con ella para pasar un buen rato. Pero estoy bloqueada, supongo que como consecuencia del cansancio y de mi poca movilidad. 

¿Qué cambios ha habido que quizás a Lola le han llamado la atención?

  • He dejado de ir a buscarla al cole, son mis padres quienes la recogen e incluso a veces se la llevan un ratito a casa.
  • Mi marido, si llega a tiempo, se suele ocupar de contarle el cuento de por la noche, cuando antes yo también lo hacía.
  • He dejado de jugar con tanta intensidad como antes.
  • Quizás me quejo mucho de no poder moverme.
  • No puedo cogerla en brazos.
foto de Joshua Clay (Unsplash)

Por otro lado, debo hablar del seguimiento que están haciendo en el colegio de Lola. Su profesora, está super pendiente y nos está dando muchos consejos. Así mismo en varias de las asambleas que hacen los niños por la mañana, están tratando el tema de los hermanos.
Primero nos aconsejó que le contáramos un par de cuentos relacionados con este tema:

La llegada de un hermano

La llegada de un hermano

Es curioso porque cuando se los contamos es como si no fuera con ella, no relaciona las situaciones de los protagonistas con ella, con la llegada de un hermano y convertirse en la hermana mayor.

Su profesora nos ha contado que en la asamblea llevó el cuento de Mama tiene una casa en la panza y dijo que se lo llevaba a alguien de la clase. Ningún niño, ni niña, sabía para quien iba dirigido, incluída Lola. El caso es que finalmente la profesora, comentó que era para Lola porque iba a tener un hermano. 
En el día de ayer estuvieron trabajando en la asamblea, sobre este tema. Laura, la profesora de Lola, les ponía en situaciones diferentes para ver qué conclusiones sacaban los niños.

Preguntó qué pasaría si de repente durante la cena de la familia, el bebé se pone a llorar porque tiene hambre o si por ejemplo el bebé tiene caca, quién podría limpiarle. Entre ellos dedujeron que si el bebé tiene hambre es la mamá la que se ocupa de alimentarle, mientras si tiene otro tipo de necesidades, el resto de la familia puede ocuparse también

Otra de las cosas que nos ha comentado Laura, es que ha notado a Lola bastante distraída y un poco tristona. Yo también se lo he notado. Se puso malita con gripe y fue una gripe muy larga, estuvo en casa 7 días. Y estaba super cansada. incluso cuando ya no tenía fiebre. Días que se levantaba a las 11 de la mañana y a las 8 de la tarde estaba frita. Entiendo que una gripe es un virus que te deja muy flojillo, pero creo que Lola quería estar en casa, conmigo y no compartirme con nadie. Y yo se lo respeté, porque estando en casa no tenía ninguna necesidad de llevarla. 

Estos últimos días antes de que nazca su hermano, quiero estar lo más pendiente de ella posible, porque me necesita.

Por otro lado nos ha recomendado su profesora algo que queremos hacer cuando nazca Juan y que intentaremos llevarlo a cabo. Seguro que estáis pensando en que ella reciba sus regalos de su hermano en el hospital y no no me refiero a eso, aunque también lo haremos. Laura, nos contó algo que hizo con sus hijas y que me ha parecido una buenísima idea y sobretodo necesario para que Lola forme parte de esto. 

Cuando nazca el bebé y estemos en el hospital, que mi marido recoja a Lola, le lleve a la habitación y estemos los cuatro a solas. De tal manera que le demos la oportunidad a Lola de que ella de manera exclusiva y sin compartir esos momentos con otros familiares, pueda ver y conocer a su hermano. Y cuando aparezcan el resto de los familiares, (por dios que no venga mucha gente), que sea ella la que presente a su hermano al resto.

¿Qué os parece? Intentaremos normalizar esta situación y que Lola no sienta que pierde su sitio en la familia. Han sido 4 años de exclusividad de ella y que desde luego hemos vivido con mucha intensidad. Me da un poco de pena que ella deje ser la única.

lunes, 1 de febrero de 2016

La frase que más odio en mi segundo embarazo

Cuando me quedé embarazada tenía mis preferencias acerca de qué sexo quería que fuera mi bebé
Os cuento que cuando alguien me preguntaba yo decía que quería niña. ¿Por qué? pues por un tema práctico. Nuestra casa es minúscula, tenemos dos habitaciones y el bebé fuera niño o niña tenía que compartir habitación con Lola. Y además si fuera niña podríamos aprovechar toda la ropita. 
Cuando nos dijeron el sexo del bebé, que era niño, debo reconocer que me desilusioné durante unos días, pero una vez asumido, pensé que daba igual. Lola aprenderá a compartir con su hermano, sus cosas y juguetes y quizás aunque tengan sexo diferente aprenderán a compartir esos momentos del juego. Lo que importa es que se acompañen y se comprendan. Nosotros trataremos de ayudarles lo que esté en nuestra mano.

Las frases que me han dicho mucho han sido:
  • "¡La parejita!
  • "¡Qué puntería, pues ya tenéis todo el trabajo hecho!"
  • "¡Tu marido qué bien lo ha hecho!"
foto de Indulgy

Pues mirar lo de la parejita no me importa, pero las otras dos frases, me parecen de un machista y de un terrible que se me revuelven las tripas cada vez que la oigo. Pero bueno qué pasa, ¿que hay que tener siempre hijos de sexo masculino? ¿que si son niñas no vale? De hecho cada vez que escucho esta frase, me viene a la cabeza, los chinos que quieren descendencia masculina. 

Pues este es una de las frases más escuchadas durante mi segundo embarazo que me parece de lo más horrible, machista y medieval.

Así que por favor si me veis, no me digáis eso porque mi cara será un poema.

¿Os suena esta maldita frase?


lunes, 18 de enero de 2016

Dificultades y miedos en este segundo embarazo

Este segundo embarazo, está siendo difícil y raro, aunque ahora cuando ya estoy en la recta final me encuentro mejor que en los anteriores trimestres. 
Empecé con unas náuseas terribles, vomitonas a todas horas y con una niña, Lolita, que se ponía detrás de la puerta del baño a gritarme si ya había terminado de vomitar. Qué horror, qué presión y qué agobio.
Me duraron las náuseas hasta la semana 24 más o menos. Aunque ahora que ya estoy de 33, a veces vomito porque me lleno enseguida y mi cuerpo no lo soporta.
Además tuve una bronquitis que me dejó hecha una calamidad. No podía respirar por la noche, me ahogaba. Tomé antibióticos porque el médico me dijo que uno de mis pulmones se veía ligeramente afectado. Pero es que estuve dos meses fatal. Por la noche me metía en la cama y la respiración era entrecortada. Los mocos me invadían de día y de noche. Y todas las semanas iba al médico de cabecera para que me oscultara por miedo a que otra vez los pulmones estuvieran afectados. Como esto no se me pasaba empecé con homeopatía y fui mejorando. 
El caso es que luego empalmé con una ciática que me dejó echa polvo. No podía moverme con normalidad. De hecho un día llamé suplicando a mi marido que viniera a casa porque no me podía ni mover. Lolita la pobre, me ayudó como pudo a llegar a la cama. Qué mal lo pasé. Incluso en el coche, sin yo conducir, cuando giraba, me dolía muchísimo. Y un buen día desaparecieron los dolores de ciática. No me lo podía creer.

Ahora estoy mucho mejor de todo. Si que noto que estoy incómoda porque mi barriga tiene un tamaño descomunal, y eso me entorpece a la hora de dormir y de andar. Igual que me cuesta a veces respirar, la barriga me presiona la zona de los pulmones.

Otras cosas que sí que comparto con respecto al embarazo de Lola, es mi torpeza mental, mis despistes y mis olvidos. Pero mejor tomárselo a broma y cruzando los dedos para que los despistes no sean muy graves.

miedos del embarazo

foto de http://www.popsugar.com/

Por otro lado tengo muchos miedos, que en el otro embarazo no sufrí. Os cuento:

  • Miedo al parto, esto no me pasó en el anterior embarazo, iba con mucha información recopilada de mi preparación al parto. Y ahora aunque voy a otra preparación al parto creo que sé demasiadas cosas, demasiados casos de otras mujeres que han tenido problemas en el parto.
  • Hace unas semanas el bebé no estaba colocado, y me agobia el hecho de que sea una cesárea, de que no haya una lactancia de éxito y que mi recuperación sea difícil. Veremos a ver si en la siguiente ecografía se ha girado.
  • Como en el embarazo de Lola, caí en una profunda depresión, no quiero que estoy vuelva a pasar. Fueron muchos de meses de estar hundida en un agujero del que no podía salir. La tristeza era el común denominador de mis días y mis noches, que afectó a toda la familia. a Lola y a mi marido. Así que esto no quiero que pase. Sé que lo haremos mejor que cuando nació Lola, pero a veces hay cosas que no se pueden controlar. 
  • Miedo a ponerme de parto YA. Y es que me da por pensar que me voy a poner de parto enseguida. Tuve un susto porque pensaba que había roto la bolsa parcialmente hace unas semanas y fui a urgencias para asegurarme. Finalmente fue una falsa alarma. Por otra parte además estoy expulsando el tapón mucoso y parece que en el segundo embarazo es normal hacerlo tan pronto. Pero aún así me da por pensar que es demasiado pronto.
  • No tener nada preparado. Con esto de que el día 23 de enero es el último día que trabajo, lo he pospuesto todo y no tengo nada preparado. 
  • Me da penita por Lola, que ya no va a ser la única en casa, habrá un bebé y tendré muchas veces que decirle a Lola que tengo que posponer sus juegos con ella por atender al bebé. Y ahora embarazada la noto que está rara, tenemos ultimamente una relación difícil. Nuestro estado ánimo, tanto el de ella como el mío es demasiado cambiante, pasamos del amor a la rabia en poco tiempo. Y me siento fatal después de esa rabia que a veces la expreso con mis gestos o con mis gritos. A veces consigo frenarlos pero otras veces que tengo que separarme para no hacerla daño. ¡Qué difícil!
  • Mi peso, es una tortura. Cada vez que voy a la matrona está con el peso y que no debo subir mucho de peso. Lo sé, soy consciente. Tengo mucha ansiedad que no consigo gestionar. Así que he dejado de pesarme en casa. No quiero torturarme. Después del embarazo de Lola que cogí 18 kilazos, pues este quizás no sea tanto pero más de lo que supuestamente debería. Y me hace sentir fatal, culpable.
Así que todas estas cuestiones me rondan en estos días y estas noches. Supongo que todo se irá colocando y ya veremos cuando nazca, confío en hacerlo mejor.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Te quiero contar cómo me siento Lola

Hola Lola, te escribo en mi blog, porque de momento es la única manera de poder expresar con palabras lo que en estos momentos siento.


Estos días están siendo realmente duros para mí. Tengo que contarte que mi estado físico no me permite ir al ritmo que a ti te gustaría. Ya sabes que en mi barriga tengo un bebé creciendo y que cada vez está más grande y más grande. Me siento muy cansada, voy muy despacito a todas partes, me cuesta vestirme, me cuesta hacer las cosas de casa y me cuesta mucho jugar contigo al ritmo que me pides. Lo siento, hija, porque creo que no te estoy dando lo que me pides.

Quería decirte que llevas unos días que se me están haciendo muy difíciles. Pasas mucho rato a lo largo del día gritando, y haciendo que todo sea más complicado. Te niegas a vestirte, te niegas a lavarte, te niegas a muchas de las cosas que te propongo. Pienso en cómo hemos llegado hasta esta situación. 

¿Es posible que estés disgustada porque no te doy lo que necesitas? 
¿Puede que estés enfadada porque no te atiendo y no juego contigo lo que tu querrías?

Lola lo siento, no sé como decirte que de verdad lo siento, pero es que no llego, no puedo, no me da el cuerpo ni la cabeza. Ojalá mis abrazos y mis besos, y las veces que te digo lo que te quiero, sirvieran para evitar esos enfados.

Por otro parte, me gustaría que tu comportamiento fuera más amable conmigo, que me comprendieras y que te pusieras en mi lugar. Trato de darte lo mejor, pienso en tí cada momento, aunque no estemos juntas. Cuando estoy trabajando pienso en cuánto queda para verte y qué cosas me he perdido. Pero me gustaría que cuando estuviéramos juntas, fueras más comprensiva conmigo. Noto que ultimamente me exijes mucho. Que además hay cierto egoísmo en tí, y falta de comprensión por tu parte hacia conmigo. Me gustaría que eso mejorara. Me encantaría sentirme más segura contigo. Me crea mucha inseguridad esos cambios de humor, esos cabreos, exigencias y rabietas. 

Lola, te quiero de aquí a la luna, lo sabes. Yo también sé que tú me quieres. Que que nos enfademos no significa nada más que unas veces estamos contentos y otras enfadados. Que a pesar de estar enfadada sé que me sigues queriendo, igual que cuando yo me enfado, no dejo de quererte.

Que me encanta que me acaricies la barriga, le des besos y la abraces. Se me cae la baba, Lola con todo el amor que me das.

Hija te quiero a pesar de nuestros cabreos y de nuestras rabietas. Perdóname cuando no entiendo estos cambios de humor, me resultan difícil entenderlos, por ello te escribo para expresarte lo que siento.


jueves, 5 de noviembre de 2015

Escuchar a Tonucci en Madrid

Hace unas semanas estuve escuchando a Tonucci en la mesa redonda donde dialogaba con políticos y otras personalidades del urbanismo y la educación. La charla tenía por título ¿Cómo hacer una ciudad amable para la infancia?

Cómo hacer una ciudad amable para la infancia
No soy una experta en temas educativos, pero sí me gustan, desde que descubrimos una educación respetuosa para Lola, nos ha servido para sentirnos más seguros como padres y ver los avances de ella. Así que Tonucci es un referente en este tema y además en este diálogo se hablaba de la configuración de las ciudades teniendo en cuenta las necesidades de los niños.



Las reflexiones de Tonucci sobre nuestra ciudad, Madrid, fueron muy sensatas y muy interesantes:

Habló de que es bastante exótico encontrarse niños sólos en la calle, es una imagen insólita y que dificilmente pasa. Así que había que reflexionar sobre ello. ¿Qué es lo que ha pasado? ¿qué ha cambiado?
Una ciudad sin niños hace años era impensable, corresponde a la naturaleza de las urbes la presencia de los niños. Las ciudades está perdiendo a los débiles como son los niños, ancianos y discapacitados

Las ciudades se construyeron para alguien pero no para todos. Madrid es una ciudad que cuesta mucho a los niños. Por lo que no salen a la calle a jugar. Y es importante tener en cuenta que en la infancia se ponen los cimientos de su vida. Una ciudad responsable es la que favorece el juego de los niños.

Los niños necesitan juego libre para descargar energía. Un ejemplo es el alto porcentaje de obesidad o por ejemplo el TDAH si los niños se movieran más libremente no habría que dar tanta medicación a los niños. Si disminuye el control aumenta la autonomía de los niños y aumenta la libertad de los adultos.
  • Hay que cambiar las prioridades. Siempre que se pregunta a los niños qué es lo que necesita la ciudad, ellos proponen una ciudad para todos. Pensar en la ciudad para los niños es pensar en todos.
  • Ciudades pequeñas Vs Ciudades grandes. Hay que repensar la ciudad. Una ciudad como suma de pequeñas ciudades (que son los barrios). La gente no sale de sus barrios, así que se debe intervenir en el barrio.
  • Coches y peatones. Todos somos peatones , así que recapacitar sobre la ciudad desde el punto de vista de los peatones.
Tonucci ciudad de los niños

Finalmente Tonucci solicitaba dos cosas importantes:
  • Devolver autonomía a los niños.
  • Abrir una puerta de escucha hacia los niños. Los niños tienen derecho a opinar sobre cómo quieren las ciudades. Y que sus opiniones se tomen en cuenta.
Además de Tonucci, escuchamos a la alcaldesa Manuela Carmena y a Jose Manuel Calvo el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid. Sin embargo, lo que comentaban no me pareció tan interesante, incluso sentí que no se mojaban mucho. Si queréis leer lo que hablaron lo podéis leer en esta nota de prensa del Ayuntamiento.


Por otra parte participaron más personas implicadas en este tema:

La verdad que personalmente me sentí satisfecha con esta mesa redonda, donde se expusieron diferentes puntos de vista. El nuevo gobierno de Madrid, practica la escucha activa y está dispuesto a hacer cambios y esta propuesta de diálogo entre Carmena y Tonucci lo demostró.

Finalmente Tonucci planteó que los espacios para el juego de los niños no deben estar diseñados

¿Os habéis parado alguna vez a pensar si los parques infantiles son adecuados para los niños? Pues Tonucci comentó que el espacio de juego de los niños mejor que no sea diseñado, porque es otra manera de dirigirles el juego. 

Las ciudades hay que pensarlas para los niños, será una ciudad más democrática, y desde luego pensada para todos. Tengamos en cuenta a los niños.


viernes, 30 de octubre de 2015

Noche de terror con lombrices

Esta noche pasada, ha sido espantosa. Después de un jueves difícil, de trajín por temas profesionales, al llegar a casa, Lola ya estaba cenando y su padre le dio el baño para ir a dormir. Me encargué yo de acompañarla en su cuarto y de repente empezó a quejarse y llorar. 
Empezó a decir que le dolía el culete. Y la verdad es que como Lola siempre ha tenido dermatitis, pues la eché crema. Pero ella quería más y más crema y además pedía que también fuera por delante. Y los labios vaginales los tenía inflamados, así que le echamos más crema del pañal a ver si le baja la inflamación. 
Yo no podía creer que Lola llorara y llorara tanto por esa pequeña irritación y digo pequeña porque lo ha llegado ha tener tan irritado que incluso a veces le sangraba. No sabía que hacer, además decidimos llevarla a nuestra cama, que durmiera con nosotros, cada vez era más tarde, la intentaba calmar, la abrazaba y no había manera.
Así que le dije a mi marido, nos vamos al hospital. Pero por otra parte, pensé y qué explicación le damos a los médicos, sobre qué la ocurre. Y además me entró un poco de sentimiento de culpabilidad por hacer uso del servicio de urgencias en este caso que no encontraba la razón exacta de lo que la ocurría, pero la notaba mal y por otro lado no sabía cómo calmarla. Además a medida que pasaba los minutos, tenía espasmos y levantaba el cuerpo. 
Me dejé de tonterías, nos vestimos y nos fuimos a urgencias.

Al llegar allí Lola dejó de quejarse, entramos en el box donde hay una enfermera que nos preguntó y mi marido le explicó lo que nosotros la notábamos y yo intenté justificar que no sabíamos qué hacer y que por eso fuimos allí. La enfermera fue muy amable y nos indicó que esperáramos hasta que nos avisaran. 

Al ratito nos llamaron y entramos en uno de los box donde había una médico residente muy cariñosa. Oscultó a Lola, nos hizo preguntas, la miró el ano, la vulva y nos dijo que quería hacerle una tira de orina para comprobar que no era infección de orina. 

Cogimos una muestra de orina de Lola y dio negativo, así que volvimos a pasar al box y llamó a una compañera también residente. Empezó a mirarla por el ano y la vulva, le abrió los labios vaginales y allí estaba el problema. De repente, gritó: oxiuros
¿Qué coño es eso? mire a mi marido y dijo LOMBRICES. Tenía Lombrices y aunque parece que es bastante frecuente y el tratamiento es muy eficaz para eliminar estos parásitos, resulta que el tratamiento debe ser para Lola y para el resto de la familia. Pero claro yo estoy embarazada, así que no puedo tomar el tratamiento.


http://www.crecerfeliz.es/

Empezó a entrarme un agobio espantoso. Nos contaron qué teníamos que hacer:
  • Lola y mi marido tienen que tomar una dosis de un jarabe inmediatamente y en 14 días la siguiente dosis. Parece que es super eficaz.
  • Lavar toda la ropa interior, sábanas con agua muy caliente, en la lavadora a 60º. 
  • Tomar todas las precauciones posibles, lavarse antes de comer, después de jugar, cortar las uñas, parece que los huevos de lombrices persisten y es por ello que hay que tener más cuidado.
Una de las cosas que nos contaron es que parece que Lola tendría la incubación de los huevos de las lombrices desde hace dos semanas, y ahora aparecen los individuos adultos que además aparecen por la noche. La médico nos indicó que Lola tendría esos espasmos porque parece que muerden. Yo siempre pensé que picaban pero no que mordían.

Yo sigo muy agobiada, llegamos a casa a las 2 de la mañana, y empecé a pensar en todo lo que tenía que lavar, cambiar, lavadoras. Así que programé lavadora para esta mañana a las 6 de la mañana. 
He pasado una noche de intranquilidad, pensando que si a mi me aparecen las lombrices y sin poder tratamiento cómo lo voy a hacer. He empezado a sentir como que esto se me iba de las manos. De hecho tuve una pesadilla con que había miles de lombrices.

Finalmente buscando una solución, voy a hacer todo lo posible para limpiar toda esa ropa lo antes posible, con las recomendaciones que me han dado. En cuanto a la limpieza de las manos, soy una persona que siempre estoy lavándome las manos por el trabajo con las plantas que desarrollo y de hecho hasta tengo heridas. Intento ser muy cuidadosa con este tema, y a Lola trato de inculcarle esta rutina de higiene. Pero en el colegio no sé cómo lo harán. 
Por otro lado he limpiado esta mañana la bañera de Lola con agua ardiendo y jabón, y las tazas de los váteres y esto lo haré con mucha frecuencia. 

Y estoy tratando de tranquilizarme. No puedo hacer más.

Otra de las cosas en las que pienso es en ese sentimiento de culpabilidad por llevar a Lola al hospital y pensar cómo que no debemos hacer uso de ese servicio público de urgencias. He sacado en claro esta noche, que iré cuántas veces sean necesarias si veo que Lola no está bien o no sabemos lo que le pasa. Ella se merece que la cuiden y prefiero pasar vergüenza antes de que le ocurra algo o tenga tan mal estar que se le haga insoportable. 

¿Os ha pasado algo parecido? 



miércoles, 28 de octubre de 2015

Vivir con naúseas en silencio

Retomo un post que empecé a escribir en verano y que me servía para desahogarme porque me sentía muy mal. Por eso en un post anterior sobre la caja tonta comentaba que el verano no fue todo lo idílico que debería haber sido. El comienzo de mi segundo embarazo y las continuaciones porque ahora estoy de 22 semanas, es mucho más complicado que el de Lola. Ahí va:

"Qué ganas de desahogarme y poder decir lo que me pasa. Llevo desde la quinta semana de embarazo con un mal cuerpo que me muero. Me siento fatal revuelta, con ganas de vomitar todo el tiempo y con un mal sabor de boca asquerosa.
Los olores me revuelven tanto que tengo que irme de aquellos lugares donde huela con olores que me machacan. Por ejemplo  mi marido el pobre se hizo unas gambas al ajillo y tuve que huir porque no lo soportaba.
Además de todo esto, me siento cansada y muchas veces el malestar de las náuseas y vómitos, me hace sentirme enfadada y de muy mal humor, por lo que me gustaría que la gente entendiera lo mal que me encuentro para poder justificar a veces mis cabreos.

Lo que peor llevo es no poderle decir a mi hija, que me cuide, que tengo un bebé en la barriga y que me encuentro tan mal que por favor lo tenga en cuenta y me perdone. Pero claro no puedo decirlo y lo que pasa es que a veces la pego un grito que para ella es que no viene a cuento, pero para mi significa que no puedo más y que quiero que este malestar se pase ya de una vez por todas.

Este verano, se lo conté a una amiga lo de mi embarazo, porque me pasaba mucho tiempo con ella y decidí decírselo por miedo a que pensara que era una tía rara o que siempre estaba de mal humor.

Estoy deseando que pase el tiempo que mi marido y yo decidimos para contárselo a la gente. Lo saben mis padres, necesitaba contárselo, para que me cuiden. Aunque en casa mi marido es bastante respetuoso y me cuida bastante. No me puedo quejar en ese aspecto.

Ayyy madre, deseo con todas mis fuerzas que pueda disfrutar de este embarazo, que pueda decir que tengo un bebé creciendo y que no sea todo un asco. Que pueda compartir con Lola, esta experiencia para que desde antes de que nazca se convierta en la hermana mayor y para que también ella me cuide, aunque sea a su manera".

las nauseas del embarazo
http://sparknaturals.blogspot.com.es/

La verdad que lo leo y me acuerdo, que mala estaba. Estoy de 22 semanas y me siento algo mejor, ahora tengo otras molestias, la naúseas y vómitos se van espaciando, afortunadamente. Pero recuerdo ese asco en mi cuerpo, ese sabor desagradable que algunas veces me provocaban las propias arcadas. Ahora a veces aparecen pero no es constante, con lo que supone una pequeña liberación. 

Escribí este post como he dicho, a modo de desahogo y quizás por si alguien lee en mi blog y se encuentra así, que piense que a veces pasa. En el embarazo de Lola no me pasó tanto, no recuerdo que fuera tan desagradable, aunque quizás se olvida. Quizás sea eso, que se olvida porque si no la mayoría de las mujeres no volveríamos a quedarnos embarazadas.


jueves, 15 de octubre de 2015

Otoño mágico con Lola, aprender de la naturaleza

El fin de semana pasado, coincidiendo con el puente del Pilar, mi cumple, mi santo y también nuestro aniversario, hicimos muchos planes. Pero el más entretenido desde luego, fue pasar un rato en el Jardín Botánico de Madrid.
Estamos en otoño, y es la estación que más me gusta sin duda, los cambios de color de las hojas, los frutos rojos asomando, las alfombras que tapizan el suelo, me encanta. Me recuerdan a un tiempo de mi vida muy interesante y siempre lo tengo presente.

La naturaleza, la vemos poco, sobretodo los que vivimos en Madrid. Pero tenemos la suerte de contar con algunos espacios, que nos hacen recordar la importancia de la misma. Y desde luego creo que Lola debe tener derecho a disfrutarlo.

Así que nos fuimos al Jardin Botánico con un par de bolsas de plástico y aprovechar las frutos, flores y hojas que estaban en el suelo y de esa manera luego utilizar todos esos recursos en casa. (Por cierto no se os ocurra coger las hojas directamente de los árboles)
El jardín es un aula maravillosa para que los niños aprendan de las plantas y aprendan a respetar el medio ambiente y la naturaleza.

Esta planta tiene pelos, así que invitamos a Lola a tocarla con cuidado y que notara la suavidad de las hojas. 

otoño magico


Coincidiendo con la floración de las dalias, vemos como son los pétalos y cómo son estas flores, tan grandes y vistosas.

otoño magico de Lola

otoño con niños

Lola decidió recoger los pétalos de las dalias que estaban en el suelo. Lo malo es que estaban húmedas y no las hemos podido aprovechar.

otoño para los niños

Luego empezamos a coger hojas, las pequeñas y las grandes, las marrones, rojas y amarillas. Lola estaba encantada con la búsqueda de dichas hojas. 

otoño magico

Luego cogimos bellotas, muchísimas bellotas. Lola decía que son los frutos que se comen las ardillas. 

otoño magico

Y encontramos otro tipo de frutos que también cogimos para analizarnos en casa.


Descubrimos otro tipo de frutos, por ejemplo estos frutos de un arbusto que se llama Berberis y que son blanditos. Lo que no nos dimos cuenta es que las ramas tenían unas espinas gigantescas, así que casi nos pinchamos. Esto también es interesante. Conocer los frutos, sus texturas, su suavidad y que algunos se caen de los árboles y arbustos y otros se mantienen en el tiempo. Además también el tema de las espinas, es interesante como aprendizaje, saber qué hay plantas que las tienen y que hay que tener cuidado con ellas.

otoño de los niños

Dando un paseo por uno de los caminos nos encontramos estos hongos, maravillosos,  pero a Lola le pareció que eran terroríficos, le daba miedo acercarse a ellos. Nosotros nos moríamos de risa, de ver su cara de susto. Y es que en la naturaleza hay elementos que no son tan bellos desde el punto de vista infantil. A nosotros nos encantó su reacción. No siempre todo tiene que ser bonito y bello, pero sí desde luego sorprendente.

otoño magico

Otra de las cosas maravillosas de Lola, y en general de los niños, es encontrar e imaginarse mundos y la naturaleza es un lugar fantástico para hacerlo. En este caso encontramos un tejo que de lo grande que era, se había extendido ocupando un camino. Así que mi marido se escondió detrás de una rama y Lola se imaginó que estaba en el reino del hielo de frozen y empezó a crear los personajes, y recreando escenas de la pelicula.


otoño de los niños

Así que este rato que estuvimos en el jardín botánico fue muy intenso, un tiempo de aprender y de observar. Y nosotros ver la naturaleza desde la mirada de una niña de 3 años, con mucha imaginación y sorpresa. El jardín dejó de ser un laboratorio vegetal, sino un espacio para recoger materiales verdes que nos servirán para hacer muchas manualidades y decoraciones en casa y un espacio de imaginación y juego.

¿Alguien se anima a vivir los jardines con los ojos de un niño?